Angola tiene una población muy joven: en 2024 vivían en el país unos 36,6 millones de personas y alrededor del 65 % tenía menos de 25 años. Por ello, las necesidades relacionadas con la edad, las responsabilidades familiares y el apoyo social difieren mucho entre regiones y hogares. Angola no cuenta con un único sistema estatal que cubra todas las etapas de la vida. Las responsabilidades se distribuyen entre los servicios de justicia y registro civil, las autoridades educativas, las instituciones de juventud y empleo, los servicios de familia y acción social, la seguridad social, las autoridades sanitarias, los organismos de protección infantil y las administraciones locales. Los servicios formales, los programas no formales, la asistencia comunitaria y el apoyo familiar funcionan conjuntamente, y el acceso efectivo depende en gran medida del lugar y de la capacidad institucional. La legislación angoleña considera niño a toda persona menor de 18 años. La política nacional de primera infancia, denominada primera infancia (Primeira Infância), cubre el periodo desde el nacimiento hasta los 5 años. Los niños tienen derecho a un nombre y una identidad, protección, educación, seguridad y atención sanitaria. Los padres y las familias tienen la responsabilidad principal del cuidado, la orientación y el apoyo diario, mientras que el Estado tiene el deber de ayudar y proteger a los niños. El registro de nacimiento es obligatorio por ley y normalmente debe realizarse en un plazo de 30 días. El registro está disponible en las oficinas del registro civil (Conservatórias do Registo Civil), los puestos de la administración municipal, las maternidades, las unidades sanitarias y los centros de servicios (SIAC). Los padres, familiares, cuidadores, parteras, enfermeros, asistentes tradicionales al parto y trabajadores comunitarios de salud pueden proporcionar la información necesaria para el registro. El registro y el primer certificado de nacimiento son gratuitos para los niños de 0 a 5 años, pero la falta de documentos de los padres y las grandes distancias crean obstáculos graves en las zonas rurales y remotas. El certificado de nacimiento suele ser necesario para la matriculación escolar, los registros de vacunación, los documentos de identidad y los viajes. Los niños suelen entrar en la clase inicial (Classe de Iniciação) a los 5 años y en el primer año escolar a los 6. La educación primaria ordinaria generalmente cubre de los 6 a los 11 años, el primer ciclo de secundaria de los 12 a los 14 y el segundo ciclo de secundaria de los 15 a los 17. Los costes, las plazas disponibles, los requisitos documentales y las distancias de desplazamiento varían según el municipio y la escuela disponible. Los niños de 13 o 14 años que no hayan terminado la educación primaria pueden necesitar apoyo específico, seguido de opciones de educación para adultos. La exclusión escolar aumenta la exposición al trabajo infantil, el matrimonio forzado o infantil y la pérdida de oportunidades futuras. La protección infantil se coordina a través del Instituto Nacional de la Infancia (Instituto Nacional da Criança) y el Consejo Nacional de Acción Social (Conselho Nacional de Acção Social), junto con los servicios sociales, las escuelas, los centros sanitarios, la policía y las instituciones de justicia. Los procedimientos de derivación abordan la violencia, la negligencia, la explotación, la separación de los cuidadores y otras situaciones de vulnerabilidad. El Programa de Operaciones de Protección proporciona un marco para los casos de violencia y vulnerabilidad, pero el personal, el transporte y la disponibilidad de servicios son desiguales. La ayuda económica tampoco es universal. Un programa piloto histórico de transferencias, el programa de transferencias (Valor Criança), proporcionaba pagos mensuales a hogares seleccionados con niños de 0 a 5 años, mientras que un sistema de transferencias sociales (Kwenda) es más amplio. La elegibilidad y la cobertura dependen del programa y del municipio, por lo que no puede suponerse que todos los hogares reciban una prestación infantil general. En Angola, las políticas de juventud suelen utilizar el intervalo de 15 a 35 años. El trabajo actual de política juvenil para 2025-2027 se centra en la integración en el mercado laboral, la calidad de vida, la participación juvenil y el desarrollo institucional. Los servicios y programas incluyen un programa (JIRO), orientación económica para jóvenes y un programa (SMS Jovem). La formación profesional, las prácticas, el microcrédito, los kits de equipamiento, el autoempleo y el empleo formal pueden estar disponibles a través del instituto nacional de empleo y formación profesional (Instituto Nacional de Emprego e Formação Profissional), el Sistema Nacional de Cualificaciones y las iniciativas (FUNEA) o la iniciativa (JOBE). Son vías basadas en programas y no prestaciones juveniles universales. Entre los obstáculos habituales se encuentran la interrupción escolar, la falta de documentos, el embarazo precoz, el matrimonio infantil, las infecciones de transmisión sexual, la violencia de género, el trabajo infantil y el acceso limitado al empleo. En 2023, la tasa de natalidad adolescente fue de unos 167 nacimientos por cada 1.000 niñas de 15 a 19 años. La edad adulta suele implicar el paso de la educación general o de la formación técnica y profesional a las prácticas, el empleo o el emprendimiento. El trabajo formal e informal coexiste, y el empleo informal sigue estando muy extendido: en el cuarto trimestre de 2024, la tasa era de aproximadamente el 92,4 % entre las personas de 15 a 24 años, el 75,3 % entre las de 25 a 64 años y el 90,3 % entre las personas de 65 años o más. Los servicios de empleo y la formación profesional están vinculados al Ministerio de Administración Pública, Trabajo y Seguridad Social, al instituto de empleo y formación y a FUNEA, pero el acceso, los costes y los plazos varían según el programa, el empleador y la región. Una persona de 14 a 17 años solo puede celebrar un contrato de trabajo con el consentimiento de un representante legal o de un centro o institución de empleo autorizados, y la legislación laboral establece una protección especial para los menores. Las responsabilidades familiares afectan a los ingresos, la vivienda, los cuidados y la continuidad de la educación. El matrimonio y el registro civil se gestionan a través de las oficinas correspondientes, y los documentos y las tasas dependen del procedimiento. Los menores necesitan documentación de consentimiento. Los padres tienen el deber de proporcionar cuidado, orientación, protección y ayuda para acceder a los servicios. La política nacional de primera infancia vincula el bienestar infantil con la vivienda, el empleo de los padres y la protección social. Una prestación familiar (abono de família) aparece mencionada en el reglamento de protección social de 2026, pero el derecho depende de las normas aplicables y de la situación de aseguramiento; no debe considerarse un pago automático para todas las familias. La protección social incluye un sistema básico para las personas en situación de pobreza extrema, los niños y jóvenes en riesgo, las personas mayores aisladas o dependientes, las personas con discapacidad y las personas desempleadas en riesgo de marginación. La protección social obligatoria cubre a trabajadores, trabajadores por cuenta propia y sus familias en ámbitos como la incapacidad laboral, la maternidad, los accidentes de trabajo, las enfermedades profesionales, el desempleo, la vejez, el fallecimiento y las cargas familiares adicionales. Los servicios sociales básicos pueden proporcionar dinero o bienes, vivienda, alojamiento, alimentos, educación, apoyo sanitario o asistencia para el desarrollo local. Las personas que trabajan informalmente suelen quedar fuera de la protección contributiva, lo que puede hacer más difíciles de gestionar las pérdidas de ingresos y las responsabilidades de cuidado. El sistema formal de jubilación generalmente permite una pensión de vejez (abono de velhice) a los 60 años con 420 meses de cotización, con sujeción a las normas aplicables. El periodo mínimo de cotización para una pensión de vejez es de 180 meses. La jubilación anticipada puede ser posible desde los 50 años con 180 meses de cotización para trabajos penosos o desgastantes. La prestación de vejez generalmente requiere 60 años, al menos 120 meses de cotización y el cese de todo trabajo remunerado. Las mujeres con hijos pueden recibir una reducción de un año por hijo, hasta un máximo de cinco años. Las solicitudes suelen requerir un documento de identidad, un certificado de nacimiento y pruebas de servicios prestados, cotizaciones e ingresos. Los valores mínimos de pensión y de la prestación de vejez comunicados para 2024 eran de 70.000 Kz, con un máximo de 729.448,80 Kz; estas cantidades dependen de la normativa vigente y deben comprobarse antes de presentar una solicitud. Las personas mayores pueden recibir apoyo a través de residencias para personas mayores (Lares de Acolhimento da Terceira Idade), un programa para personas mayores en el hogar (Idoso no Lar), un programa para personas mayores en la comunidad (Idoso na Comunidade), la asistencia familiar y la integración comunitaria. Un informe del ministerio de familia y acción social registró 18 residencias en 11 provincias con 852 residentes, por lo que la atención residencial no está disponible en todo el país. No existen pruebas de un sistema universal nacional de seguro de cuidados en Angola. Las familias y los hogares suelen dar la primera respuesta cuando una persona mayor, con discapacidad o dependiente necesita ayuda diaria. El apoyo comunitario, los servicios de acción social, los centros sanitarios y las residencias pueden complementar esos cuidados. El acceso, el transporte, la supervisión y los gastos directos varían según las necesidades, el lugar y los servicios disponibles. Entre las transiciones habituales se encuentran el registro de nacimiento y los documentos de identidad, el acceso a la educación inicial y a la escuela, el paso de la educación primaria a la secundaria, la entrada en el trabajo desde los 14 años con salvaguardias legales, la mayoría de edad plena a los 18 años, el paso de la escuela a la formación o el empleo, la paternidad o maternidad, el empleo sujeto a cotizaciones, la jubilación y el registro del fallecimiento. El embarazo y la paternidad o maternidad pueden aumentar las presiones relacionadas con los cuidados, los ingresos y el abandono escolar. Una discapacidad o un accidente pueden llevar a una vía de incapacidad o de acción social, mientras que el fallecimiento puede requerir un registro civil y activar ayudas para supervivientes. La violencia, la negligencia, la separación, la pobreza, el embarazo precoz, el desempleo y la discapacidad pueden alterar varias partes de la vida de una persona al mismo tiempo. La sequía de 2023 y 2024 afectó a unos 5,6 millones de personas y contribuyó a problemas relacionados con el agua, la migración, la asistencia escolar, la seguridad alimentaria y el trabajo infantil. Un brote de cólera que comenzó en enero de 2025 produjo más de 27.600 casos y 771 muertes en 18 provincias. Las autoridades sanitarias, los servicios provinciales, los centros de tratamiento, las medidas de agua y saneamiento, la vacunación y las derivaciones comunitarias formaron parte de la respuesta, y los niños, las personas mayores y las personas con discapacidad estuvieron más expuestos. La asistencia durante las crisis sigue dependiendo del momento, el lugar y la capacidad del servicio disponible.
Etapas de la vida en Angola
Las etapas de la vida en Angola están determinadas por la edad, las responsabilidades familiares, la educación, el trabajo, la salud, los ingresos y el acceso a los servicios públicos. La infancia, la juventud, la edad adulta y la vejez implican derechos, riesgos y formas de apoyo diferentes, mientras que las soluciones formales, comunitarias e informales suelen funcionar en paralelo. El acceso varía mucho entre Luanda y otros centros urbanos, los municipios rurales y remotos, las zonas afectadas por la sequía y las zonas de minería informal.
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