El abastecimiento de Cabo Verde se realiza mediante importaciones, mercados, productores locales, pesca, restaurantes, venta ambulante y preparación doméstica. La mayor parte de las entradas pasa por el puerto de Mindelo, en São Vicente, y el puerto de Praia, en Santiago; la distribución entre las islas se realiza principalmente por barco. Alrededor del diez por ciento de la superficie del país es apta para la agricultura. La agricultura y la producción local son más importantes en Santiago, Santo Antão y Fogo, mientras que Sal y Boa Vista dependen más de las importaciones y de la demanda turística. La agricultura de secano produce principalmente maíz y frijoles. Las zonas de regadío proporcionan, entre otros productos, hortalizas, raíces, tubérculos y frutas. La pesca es fundamental para el suministro de proteínas, los ingresos y la seguridad alimentaria. El plato nacional (Cachupa) suele llevar maíz y frijoles. Según la familia, la isla y la ocasión, se pueden añadir pescado, carne, tocino o verduras. El pescado y el marisco a la parrilla o guisados, el queso, los dulces, los platos de maíz y los zumos también forman parte de la cocina local. Un aguardiente de caña de azúcar (Grogue) se elabora a partir de la caña. El ponche (Ponche) hecho a partir de esa bebida es otra variante. El vino y el café son algunos de los productos regionales de Fogo. La seguridad alimentaria y nutricional (Segurança Alimentar e Nutricional) abarca la disponibilidad de alimentos, el acceso físico y económico, el uso seguro y nutritivo y la estabilidad del suministro. La política alimentaria nacional vincula estos ámbitos con el derecho a una alimentación adecuada. La desnutrición y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta coexisten. Datos antiguos de la OMS indicaban una prevalencia de anemia del 55.1 por ciento entre menores de cinco años y del 33.3 por ciento entre mujeres en edad reproductiva en 2016; estas cifras no describen la situación actual. Entre las medidas se incluye reducir el consumo excesivo de sal, azúcar, grasas y alimentos muy procesados. Los restaurantes, hoteles, locales de comida y vendedores ambulantes ofrecen alimentos, precios y niveles de higiene distintos según la isla y el proveedor. La venta ambulante es una fuente importante de ingresos y requiere una licencia del ayuntamiento responsable (Câmara Municipal); también puede exigirse un documento sanitario actualizado al personal de venta. La autoridad estatal de riesgos alimentarios (ERIS) evalúa y comunica los riesgos alimentarios y apoya los controles oficiales. Proveedores, autoridades y consumidores comparten la responsabilidad. Al comprar o comer, fíjate en que el lugar de venta esté limpio, el personal y los equipos sean higiénicos, los alimentos estén protegidos del sol, el polvo y los insectos, y se mantengan a la temperatura correcta. El queso fresco, la carne, el pescado y el marisco crudos o poco cocidos requieren especial precaución. Tras un corte de electricidad, hay que prestar especial atención a la cadena de frío. Los precios se expresan en escudos caboverdianos y dependen mucho de la isla, la temporada, la proporción de productos importados, el mercado, la categoría del restaurante, los costes del flete y la energía, y la logística marítima. No existe un precio medio oficial nacional fiable para platos concretos. La inflación general declarada en julio de 2026 fue del 1.4 por ciento, con una variación mensual del 0.2 por ciento; estas cifras solo ofrecen una referencia general sobre los precios. La sequía, las lluvias irregulares, las inundaciones y otros fenómenos extremos pueden modificar aún más la disponibilidad y los costes. La estrategia de sostenibilidad hasta 2035 incluye la desalinización para la agricultura, el uso de aguas residuales tratadas, el riego por goteo, la hidroponía, las cadenas de valor locales y el abastecimiento regional para los comedores escolares. En el sector pesquero, el enfoque está en las cadenas de valor sostenibles, la protección del suministro local y la mejora de la infraestructura de refrigeración y transporte.
Alimentación en Cabo Verde
La alimentación en Cabo Verde combina productos importados, agricultura local, pesca y platos tradicionales. Se importa más del 80 por ciento de los alimentos, por lo que el acceso a los puertos, el transporte entre islas, la temporada y el clima afectan a la disponibilidad y los precios. La cachupa, el pescado, el marisco, el queso, los platos de maíz y los productos regionales caracterizan la gastronomía y la cultura alimentaria. La seguridad alimentaria comprende el suministro, el acceso, el uso seguro y la disponibilidad estable.
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