La calidad del entorno cotidiano en Chad depende mucho del lugar y del acceso a los servicios locales. En 2023, el acceso a la electricidad era de alrededor del 12 % a escala nacional; históricamente, era mayor en las zonas urbanas, aunque el suministro es poco fiable. SNE es responsable de la electricidad. STE presta servicios de agua urbana por delegación estatal, mientras que las zonas semiurbanas suelen depender de asociaciones de usuarios de agua o proveedores privados, y las zonas rurales suelen utilizar comités comunitarios de bombas manuales. El acceso, las condiciones de conexión, los precios y los arreglos de mantenimiento varían según el lugar y el hogar. El agua y el saneamiento siguen siendo problemas prácticos importantes. En 2022, el agua potable gestionada de forma segura llegaba al 6 % de la población; el saneamiento gestionado de forma segura, al 11 %; el lavado de manos con agua y jabón, al 26 %; y las aguas residuales domésticas tratadas de forma segura, al 2 %. La defecación al aire libre afectaba al 63 % de la población nacional y al 78 % de la población rural. Los pozos perforados, puntos de agua, sistemas solares de agua, tratamiento móvil, letrinas de emergencia y kits de higiene ofrecen alternativas funcionales, pero su disponibilidad depende de la localidad, los recursos del hogar y las condiciones de crisis. El agua contaminada puede contribuir a las enfermedades transmitidas por el agua y a brotes de hepatitis E, mientras que las inundaciones pueden agravar la contaminación. La calidad del aire se ve afectada por el uso doméstico de leña, carbón vegetal y otros combustibles contaminantes, así como por el polvo y la combustión. ANAM observa la calidad del aire. Los datos de la OMS para Chad registran una mortalidad estandarizada por edad atribuida a la contaminación del aire doméstico y ambiental de 241,8 por cada 100.000 personas en 2019. El acceso a cocinas limpias y electricidad fiable sigue siendo limitado, y los costos del combustible y la electricidad varían. La Ley n.º 23/CNT/2024, del 15 de octubre de 2024, aborda las molestias acústicas, olfativas, lumínicas y visuales, además de otras molestias. El Ministerio responsable del medio ambiente dirige los asuntos medioambientales, pero no hay pruebas fiables de seguimiento nacional del ruido, procedimientos de reclamación uniformes ni aplicación local coherente. La misma ley reconoce la contribución de la ciudadanía, las instituciones locales tradicionales y las asociaciones a la prevención de la contaminación y la degradación. Las medidas de cumplimiento debían adaptarse en un plazo mínimo de un año, con posibles sanciones administrativas, penales y económicas. Los espacios verdes se gestionan principalmente mediante actividades informales, comunitarias o basadas en proyectos, y no mediante un sistema municipal nacional documentado. La agricultura urbana, la revegetación de zonas inundables, la jardinería paisajística, los viveros, la reforestación y las limpiezas vecinales pueden ofrecer sombra, refrigeración, esparcimiento, espacios de reunión y retención de aguas pluviales. En Yamena, el programa PILIER 2020-2026 vincula el drenaje, las cuencas de retención, las carreteras relacionadas, la logística de residuos y el mantenimiento municipal. El acceso a estos espacios y actividades depende del barrio, el proyecto y la comunidad participante. Las inundaciones, el agua estancada, el calor extremo, la sequía, la escasez de agua y los incendios son importantes riesgos de seguridad ambiental. Según los informes, las inundaciones de 2024 causaron 576 muertes y afectaron o desplazaron a 1,9 millones de personas en todo el país. Yamena está expuesta a inundaciones relacionadas con los ríos Chari y Logone. ANAM, la Dirección de Recursos Hídricos y la Dirección General de Protección Civil forman parte de la cadena de alerta y protección. Desde enero de 2025 funcionan alertas CAP, junto con CREWS, EW4All y comités locales de preparación o respuesta. El acceso a las alertas depende del canal de comunicación y la capacidad local; las pruebas disponibles no establecen un plazo nacional uniforme para evacuar. La participación local suele organizarse mediante proyectos o iniciativas comunitarias. Puede incluir Comités de Saneamiento, limpiezas vecinales, contribuciones comunitarias al mantenimiento, comités municipales, subvenciones de ONG y mecanismos de reclamación. HILITNA ofrece un canal digital documentado en Yamena para notificar residuos, carreteras dañadas, inundaciones y alumbrado público. El programa PILIER cuenta con un comité técnico y el Ayuntamiento de Yamena, mientras que ResiTchad incluye la identificación comunitaria de infraestructura local y presta atención a las necesidades de las mujeres. Estos mecanismos no constituyen un portal único nacional de reclamaciones medioambientales. El rápido crecimiento urbano, los asentamientos informales en zonas bajas inundables, el cambio climático, los desplazamientos, la presión de los refugiados, la degradación de la tierra y los drenajes bloqueados o insuficientes modifican las condiciones locales. Según los datos de la investigación, desde abril de 2023 habían llegado al este de Chad más de 700.000 refugiados sudaneses, lo que aumenta la presión sobre los servicios de agua, saneamiento e higiene. En Yamena, los informes de PILIER registraron la limpieza de más de 250 kilómetros de drenaje en 2024; informes posteriores del proyecto describieron 350 kilómetros despejados o reparados, 12 bombas móviles, unos 30 técnicos municipales y apoyo para 9.858 hogares, es decir, más de 60.000 personas, además de protección declarada para 1,5 millones de residentes. Estas medidas muestran un paso de la respuesta de emergencia a una resiliencia planificada, aunque la implementación sigue siendo desigual.
Entorno cotidiano en Chad
El entorno cotidiano en Chad abarca el entorno residencial y diario, la infraestructura, el aire, el agua, el ruido, los espacios verdes, la seguridad y la participación local. Hay servicios formales, pero su cobertura y capacidad varían considerablemente entre ciudades, zonas semiurbanas y comunidades rurales. La legislación medioambiental de Chad reconoce el derecho de toda persona que vive en el país a un medio ambiente saludable y asigna responsabilidades a los organismos públicos, la ciudadanía, las instituciones locales tradicionales y las asociaciones.
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