Las inundaciones son el riesgo de desastre reciente más importante en Chad. Las inundaciones por lluvia, fluviales y urbanas afectan a Yamena, cerca de la confluencia de los ríos Chari y Logone, así como a provincias del sur y del este. En 2024 resultaron afectadas las 23 provincias; para el 15 de octubre, las consecuencias notificadas incluían 1.941.869 personas, 576 muertes, 432.203 hectáreas de tierras de cultivo y 72.170 cabezas de ganado. En 2025 las inundaciones fueron menos extensas que en 2022 y 2024, pero aun así causaron muertes y desplazamientos locales en Mandoul, Moyen-Chari, Salamat y Wadi Fira. Las sequías y la escasez de agua son recurrentes: entre 2002 y 2022, cada episodio de sequía afectó, en promedio, al 14,5 % de la población. Sus principales efectos recaen en los cultivos, el ganado, el acceso al agua, los medios de vida rurales y la seguridad alimentaria. El calor extremo también constituye un riesgo importante. Las tormentas, las lluvias intensas, las tormentas de arena y polvo y los incendios forestales tienen relevancia media; los desprendimientos son poco comunes, y los terremotos, volcanes, inundaciones costeras, tsunamis y ciclones no son riesgos importantes en el país. La desertificación agrava la presión de la sequía. Las lluvias estacionales, los ríos Chari y Logone, la cuenca del lago Chad, el crecimiento urbano, los asentamientos en zonas de retención de agua y el drenaje deficiente aumentan la exposición. Las inundaciones y las infraestructuras deficientes también pueden provocar desplazamientos, pérdidas de cultivos y ganado, riesgos de enfermedad y mayor presión sobre las comunidades locales. El Estado dirige la gestión de desastres, aunque las responsabilidades y los servicios siguen estando fragmentados. El Comité Nacional de Prevención y Gestión de Inundaciones (Comité National de Prévention et de Gestion des Inondations), creado mediante el Arrêté N.º 0362/PR/PM/2024 del 5 de agosto de 2024, coordina la prevención, la planificación de contingencias, la asistencia y la movilización de socios y financiación. Tiene 17 miembros y lo preside el Ministerio de Finanzas; los ministerios responsables de acción social y ordenación territorial ocupan las vicepresidencias. También participan la municipalidad de Yamena y las estructuras provinciales y sectoriales. El Equipo Humanitario de País y los grupos sectoriales humanitarios prestan apoyo. Chad cuenta con un Plan de Prevención y Gestión de Inundaciones 2023–2027 y un plan de contingencia para inundaciones de 2025. Un marco de acción anticipatoria vincula un umbral de previsión con medidas acordadas de antemano, financiación organizada y aprendizaje posterior. La Dirección General de Protección Civil (Direction Générale de la Protection Civile) presta apoyo técnico e informativo según los planes actuales. La Agencia Nacional de Meteorología, también conocida como ANAM o Météo Tchad, emite avisos meteorológicos públicos. Su sistema de avisos utiliza el Système d’alerte précoce o SAP, es decir, un sistema de alerta temprana que comunica el peligro con tiempo suficiente para facilitar medidas de protección. Chad comenzó a emitir avisos CAP en 2024 y, desde octubre de 2024, tenía 19 estaciones meteorológicas automáticas conectadas al intercambio de datos WIS2.0 en tiempo real. La cadena de avisos y la conversión de los pronósticos en medidas locales siguen siendo desiguales por las limitaciones de personal, financiación y mantenimiento. Quienes reciban avisos oficiales deben seguirlos y obedecer las instrucciones de evacuación, pero no se ha verificado que exista un número nacional único de emergencias. Los preparativos están más desarrollados en torno a las inundaciones de Yamena. El plan de emergencia PILIER tiene un presupuesto de unos 13 millones de dólares estadounidenses, o 8.000 millones de francos CFA. En 2024 se limpiaron más de 250 kilómetros de drenaje; informes posteriores del proyecto describieron una red de drenaje de 350 kilómetros reparada y despejada, 12 bombas móviles de gran capacidad, técnicos municipales capacitados, mapas y materiales almacenados de antemano, y apoyo a 9.858 hogares y a más de 60.000 personas. Las medidas también incluyen diques de emergencia, protección de riberas, cuencas de retención y nivelación de carreteras. Las escuelas, los centros de salud, los servicios de agua y saneamiento y la gestión de residuos son sistemas fundamentales durante las inundaciones. Las operaciones de emergencia involucran al comité nacional, los ministerios responsables de salud, acción social, seguridad, infraestructura y planificación urbana, la administración municipal y los socios humanitarios. La Cruz Roja Chadiana trabaja a través de 23 comités provinciales y más de 75.000 voluntarios. Entre sus actividades figuran la prevención, la evacuación, los primeros auxilios, el apoyo psicosocial, la salud comunitaria, el agua y el saneamiento, los artículos básicos para el hogar, el alojamiento y la asistencia en efectivo. Durante la respuesta de 2024, apoyó a casi 400.000 personas; el llamamiento de la IFRC se dirigía a 389.000 personas. La evacuación puede organizarse desde zonas expuestas o inundadas; las personas pueden alojarse en escuelas, con familias de acogida o en instalaciones temporales. El agua y las carreteras bloqueadas pueden impedir el acceso, y quizá haya que desalojar las escuelas antes del inicio del curso escolar. No se ha verificado la existencia de rutas de evacuación normalizadas para todo el país, un registro permanente de refugios ni órdenes de evacuación nacionales legalmente vinculantes. La asistencia puede incluir alimentos, alojamiento, artículos para el hogar, agua y saneamiento, servicios de salud, protección, dinero en efectivo, semillas, apoyo al ganado y ayuda para los medios de vida. Por lo general, el acceso depende de la exposición y la vulnerabilidad; el apoyo puede prestarse a través de organismos gubernamentales, la Cruz Roja Chadiana, agencias de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales. Los mecanismos examinados describen la ayuda de emergencia como gratuita para sus beneficiarios, pero no se ha verificado ninguna prestación legal universal por desastres, norma nacional de compensación ni sistema nacional establecido de seguros contra desastres. Las mujeres y los niños, las personas con discapacidad, las comunidades de acogida, quienes ya han sido desplazados y otros hogares muy expuestos requieren atención especial. Las necesidades de financiación de la respuesta a las inundaciones superaron los fondos disponibles: el plan de 2024 solicitó 129 millones de dólares estadounidenses, pero para el 15 de octubre de 2024 solo se habían financiado 20,4 millones, es decir, el 15,8 %. La recuperación se centra en restablecer carreteras, drenajes, escuelas, centros de salud y sistemas de agua y saneamiento, junto con asistencia alimentaria y en efectivo, semillas, ganado y apoyo a los medios de vida. La reducción del riesgo a largo plazo incluye una planificación urbana resiliente, un uso más seguro del suelo, proyectos de drenaje y diques, mejoras en los datos sobre agua e inundaciones y una protección social capaz de adaptarse durante las crisis. Los costes privados de preparación varían mucho. Conviene mantener a mano los documentos y suministros esenciales, seguir los avisos oficiales durante la estación lluviosa e identificar contactos seguros y posibles alojamientos en la zona, porque no existen rutas de evacuación y refugios normalizados disponibles en todas partes del país.
Desastres en Chad
Chad afronta sus mayores riesgos de desastre por inundaciones, sequías, escasez de agua y calor extremo. Las inundaciones son especialmente graves durante la estación lluviosa, de julio a octubre; las crecidas fluviales a veces continúan hasta noviembre. Las infraestructuras deficientes, la pobreza, la degradación del suelo y la dependencia de la agricultura y la ganadería agravan sus efectos en los hogares, las carreteras, las escuelas, los centros de salud y los medios de vida.
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