El panorama religioso de Chad combina una mayoría musulmana, comunidades católicas y protestantes evangélicas, creencias religiosas indígenas y comunidades más pequeñas bahaíes y de testigos de Jehová. Las estimaciones disponibles difieren según la fecha y el método: el último censo completo, realizado en 2009, registró aproximadamente un 58 % de musulmanes, un 18 % de católicos, un 16 % de protestantes y un 4 % de personas animistas o con otras creencias; una estimación de 2014–2015 registró un 52,1 % de musulmanes, un 23,9 % de protestantes y un 20 % de católicos romanos; una estimación de USCIRF de 2024 situó la población en aproximadamente un 52 % de musulmanes, un 44 % de cristianos y un 4 % de seguidores de religiones tradicionales. El islam también está presente en el sur, mientras que la presencia cristiana es menor en el norte. En las ciudades conviven comunidades distintas y algunas personas combinan prácticas islámicas o cristianas con creencias indígenas. La mayoría de los musulmanes sigue las tradiciones sufíes de la Tijaniyya, aunque también hay corrientes wahabíes, salafistas y de los Hermanos Musulmanes. Las mezquitas y las iglesias celebran cultos, oraciones y enseñanzas religiosas. Las misiones cristianas pueden hacer proselitismo y, por lo general, se permiten las procesiones y las campanas de las iglesias, pero la expresión religiosa pública puede estar más restringida en las zonas afectadas por la inseguridad. Un decreto ministerial prohíbe el burka y el nicab, aunque su aplicación es irregular. El Haut Conseil des Affaires Islamiques, o HCIA, supervisa ciertos aspectos de los asuntos religiosos musulmanes, como el contenido de los sermones, el proselitismo musulmán y las obras benéficas islámicas, pero, según se informa, su capacidad práctica para hacer cumplir las normas es limitada. El Grand Imam de N’Djamena es una autoridad musulmana destacada. Las estructuras católicas incluyen una jerarquía de nueve obispos documentada en 2023, mientras que EEMET representa una red protestante evangélica. La Constitución de Chad define el país como una república laica, separa la religión del Estado y garantiza la igualdad ante la ley sin discriminación religiosa. Protege la libertad de conciencia, religión, asociación y reunión, y prohíbe la propaganda religiosa que menoscabe la unidad nacional o el laicismo. Los grupos religiosos y las organizaciones misioneras extranjeras suelen registrarse ante el Ministerio del Interior; los grupos tradicionales indígenas están exentos de este requisito. Los lugares de culto pueden necesitar una autorización temporal de hasta seis meses mientras se tramita el reconocimiento legal. El fundador de una iglesia no registrada puede enfrentarse a una pena de hasta un año de prisión y multas. Las organizaciones religiosas deben cumplir las leyes nacionales y mantener el orden público; no pueden invocar sus creencias para eludir las obligaciones nacionales. La educación pública es laica y no imparte instrucción religiosa. Se permiten las escuelas privadas musulmanas, católicas y protestantes, y existen escuelas misioneras. Las escuelas coránicas tradicionales suelen centrarse en la memorización del Corán y siguen siendo informales. Los centros de educación coránica renovados de la provincia de Lac, incluidos los de los alrededores de Bol, Bagasola y Kiskawa, combinan el árabe y asignaturas del currículo nacional, como lectura, aritmética y ciencias, con aulas más seguras, comedores y material escolar. El HCIA reconoce a los docentes de ese programa renovado, pero no se ha documentado una vía estandarizada nacional para la formación de docentes religiosos. El Aïd al-Fitr, el Aïd al-Adha o Tabaski, el Maouloud o Al-Mawlid, el lunes de Pascua, el Día de Todos los Santos y la Navidad son festivos nacionales. Los festivos islámicos siguen el calendario lunar y, por tanto, cambian de fecha cada año. Las comunidades musulmanas y cristianas también organizan sus propios cultos, enseñanzas y actividades comunitarias. Las prácticas matrimoniales, de divorcio, filiación y herencia religiosas o consuetudinarias coexisten con el derecho civil. Según se informa, el HCIA gestiona algunos asuntos musulmanes de estado civil, como el matrimonio, los bienes de los cónyuges, el divorcio y la filiación; los tribunales civiles ofrecen una vía para resolver casos controvertidos. Es importante inscribir el estado civil porque no debe darse por hecho que un rito religioso por sí solo produzca plena validez ante el Estado. El matrimonio infantil está formalmente prohibido y la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años según la Ley 029/PR/2015, aunque la aplicación de la norma y las prácticas consuetudinarias pueden diferir. Los ritos religiosos y consuetudinarios de nacimiento, mayoría de edad y funeral suelen estar a cargo de las comunidades. No se ha identificado un registro religioso nacional, un rito religioso obligatorio ni una tarifa oficial. Las donaciones, las tasas de las escuelas religiosas privadas y los costes de las ceremonias dependen de la congregación o la institución. Líderes e instituciones religiosas participan en el diálogo interreligioso a través de organismos como el HCIA, la Iglesia católica, EEMET y el Foro Regional para el Diálogo Interreligioso. Su labor se centra en la convivencia pacífica, la tolerancia, la reconciliación nacional y los mensajes contra el extremismo. Las condiciones de seguridad afectan a la vida religiosa en algunas zonas de Chad. JAS-Boko Haram e ISWAP han atacado a comunidades musulmanas y cristianas, especialmente en torno al lago Chad. Las operaciones contra la insurgencia y los escasos recursos públicos pueden restringir el acceso al culto. La violencia descrita en términos de identidad religiosa también puede reflejar conflictos subyacentes por la tierra y los recursos entre agricultores y ganaderos. Por tanto, el acceso al culto, el registro, la educación religiosa y los asuntos de estado civil dependen no solo del marco jurídico formal, sino también de la región, las normas comunitarias y la situación de seguridad actual.
Religión en Chad
La religión en Chad está marcada principalmente por el islam y el cristianismo, junto con creencias religiosas indígenas y comunidades más pequeñas, como los bahaíes y los testigos de Jehová. Los musulmanes constituyen el grupo religioso más numeroso, mientras que las comunidades cristianas son especialmente visibles en el sur y las zonas urbanas. La Constitución establece un Estado laico y protege la libertad de conciencia y de religión, aunque el acceso al culto y la expresión pública varían según las condiciones de seguridad locales.
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