El dalasi gambiano, abreviado GMD, es la moneda utilizada para los importes y reembolsos de préstamos locales. Entre los proveedores formales de crédito se encuentran bancos comerciales autorizados, compañías financieras, entidades islámicas de microfinanciación, asociaciones comunitarias de ahorro y crédito llamadas VISACA y cooperativas de crédito vinculadas a la Asociación Nacional de Cooperativas de Crédito de Gambia (NACCUG). La elegibilidad suele depender de los ingresos, la capacidad de reembolso, la identificación, los antecedentes, las garantías o un avalista. El Banco Central de Gambia (CBG) publica información y supervisa las instituciones financieras pertinentes, pero no se ha establecido una norma pública universal de elegibilidad, un límite máximo de tipos de interés ni un tipo estándar de préstamo al consumo. El acceso al crédito es desigual. La encuesta de hogares de la Oficina de Estadísticas de Gambia de 2015/16 registró un acceso al crédito del 14,4 %, mientras que el 85,6 % declaró no tener acceso. De las fuentes de crédito declaradas, el 38 % eran formales y el 62,2 % informales. Las instituciones de microfinanciación representaban el 20,5 % de las fuentes y los bancos comerciales el 8,2 %; familiares y amigos representaban el 28,7 % y los comerciantes el 21,4 %. El acceso formal era más común en zonas urbanas, mientras que los préstamos informales eran más frecuentes en zonas rurales. Estas cifras no constituyen una serie actual de deuda de los hogares y no deben interpretarse como la tasa nacional de deuda actual. Las perturbaciones de ingresos en la agricultura y el comercio, así como las emergencias familiares, pueden hacer especialmente pertinentes los préstamos informales y para pequeñas empresas. Osusu es un fondo rotatorio informal de ahorro y no es en sí un producto de deuda. La Ley de Protección al Consumidor de 2014 exige que se facilite información sobre el crédito al consumo antes de firmar un contrato. El prestamista debe revelar el precio en efectivo, los intereses y la tasa anual o periódica, los intereses por atrasos, el número y la frecuencia de las cuotas, el importe total pagadero y las comisiones adicionales. El contrato debe ser claro y comprensible, estar redactado en inglés según lo requerido y, si se solicita, explicarse en un idioma que el consumidor entienda razonablemente. Los consumidores pueden impugnar cláusulas abusivas y recibir un trato justo y no discriminatorio. El derecho de desistimiento de siete días se aplica únicamente a un contrato fuera del establecimiento iniciado por el proveedor, no a todos los préstamos. Las quejas ante la Comisión de Competencia y Protección al Consumidor de Gambia (GCCPC) suelen tener un plazo de dos años y pueden exigir una tasa prescrita; hay Tribunales del Consumidor en cada región administrativa y, por lo general, se dispone de 30 días para apelar sus decisiones ante el Tribunal Superior. El prestatario que prevea dificultades debe conservar el contrato, los recibos y el calendario de pagos, y contactar pronto con el acreedor. El aplazamiento, la reprogramación o la liquidación solo surten efecto si el acreedor los acepta. No hay pruebas de que Gambia tenga una moratoria general sobre deuda de consumidores, un sistema centralizado de planes de pago ni un mecanismo estándar de condonación de deuda de consumidores. Por tanto, los intereses, los cargos por atrasos y otras comisiones dependen del contrato y las normas aplicables. Tampoco se ha identificado una tarifa estandarizada general de asesoramiento sobre deudas ni un calendario universal de cobros para todos los prestamistas. Un prestamista con una garantía mobiliaria registrada puede realizarla a través del Registro de Garantías Mobiliarias sin obtener antes una sentencia judicial. El prestatario puede impugnar el proceso ante los tribunales. La negociación, mediación, conciliación o arbitraje a través de la Secretaría de Resolución Alternativa de Disputas del Ministerio de Justicia ofrece otras vías, mientras que los tribunales civiles conocen disputas contractuales y sobre garantías. El marco de insolvencia y quiebra se aplica a personas y empresas e incluye acuerdos, liquidación y administración judicial; los acreedores pueden presentar peticiones. Las fuentes públicas citan fechas legislativas distintas, y el texto consolidado vigente, la elegibilidad de los consumidores y los plazos de exoneración requieren verificación jurídica para cada caso. La deuda pública es distinta de la deuda de hogares o empresas. A finales de 2024, la deuda pública y con garantía pública de Gambia se cifró en unos 1.850 millones de dólares estadounidenses, o GMD 129.470 millones: el 65,75 % era externa y el 34,25 % interna, y la deuda equivalía al 74,7 % del PIB. La evaluación de sostenibilidad de la deuda de 2025 clasificó al país en alto riesgo de dificultades de deuda, pero no en situación de impago. Se informó que la necesidad bruta de financiación de 2025 era de GMD 36.950 millones, incluidos GMD 34.141 millones de reembolsos de principal y GMD 6.040,63 millones de intereses. La estrategia declarada da prioridad a los préstamos externos concesionales y a mayores vencimientos de deuda interna. Las letras y bonos del Tesoro y el Sukuk Al-Salaam son instrumentos de endeudamiento público en este contexto, no deuda personal automáticamente. Los indicadores bancarios, como el índice de préstamos morosos, que fue del 14,6 % en diciembre de 2024 y del 8,9 % en el segundo trimestre de 2025 tras una transferencia de activos problemáticos, describen el sector bancario y no miden la prevalencia de la deuda de los hogares.
Deudas en Gambia
La deuda en Gambia comprende el dinero u otras obligaciones que debe cumplir un prestatario, incluidos préstamos, compras a crédito, atrasos y obligaciones de reembolso. Se puede pedir prestado a bancos comerciales, compañías financieras, entidades islámicas de microfinanciación, VISACA, cooperativas de crédito o prestamistas informales, como familiares, amigos y comerciantes. Los costes, las condiciones contractuales, las garantías, los impagos y las consecuencias de ejecución dependen del prestamista, el acuerdo y el tipo de deuda.
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