La inversión privada en Haití suele adoptar la forma de crear una empresa o participar en una existente, financiar un proyecto, adquirir bienes inmuebles o infraestructuras, o integrarse en una alianza local. Entre las estructuras posibles están la empresa individual, la Société Anonyme (S.A.), la Société en Nom Collectif (SNC) y la Société en Commandite Simple (SCS). Los sectores productivos identificados para la inversión incluyen agricultura, agroindustria, pesca y acuicultura, turismo y hostelería, manufactura textil y de exportación, zonas francas, energías renovables, BPO y TIC, y economía azul. La inversión extranjera directa representó el 0,1 % del PIB en el ejercicio fiscal 2024; por ello, el entorno local se centra mucho más en proyectos específicos y participación empresarial que en productos de cartera minoristas generalizados. El Centre de Facilitation des Investissements (CFI), organismo autónomo dependiente del Ministerio de Comercio e Industria, orienta a quienes desean invertir y gestiona el guichet unique, o proceso de ventanilla única. El solicitante presenta el proyecto al CFI, que comprueba si el expediente está completo y cumple los criterios, recaba la opinión de las autoridades sectoriales y remite el asunto a la Commission Interministérielle des Investissements (CII) cuando se solicita el reconocimiento de la inversión o incentivos. Pueden exigir un plan de negocio con proyecciones a cinco años, una lista de proyectos e importaciones, documentos de la empresa, los documentos NIF y CIP, patentes o documentos de registro cuando sean pertinentes, certificados de situación fiscal y un balance de apertura. También puede que una empresa ya existente tenga que identificar por separado el nuevo proyecto o línea de negocio. El Code des investissements suele aplicarse a personas físicas y jurídicas haitianas o extranjeras debidamente constituidas y ofrece las mismas garantías legales básicas con independencia de la nacionalidad. Esas protecciones se refieren a la propiedad, la libertad para gestionar una empresa y la propiedad intelectual. El CFI indica que se pueden repatriar las ganancias y los dividendos, pero conviene verificar las obligaciones fiscales, aduaneras y de retención antes de cualquier transferencia. Los incentivos no son automáticos: la CII tiene que reconocer el proyecto, y las ventajas pueden depender del cumplimiento de las condiciones aprobadas. Las ventajas fiscales y aduaneras pueden durar hasta siete años tras los cambios presupuestarios aplicables, mientras que algunos regímenes de zona franca pueden extenderse hasta 15 años. Una ventaja puede verse afectada por infracciones legales, incumplimiento de obligaciones, uso indebido o falta de cumplimiento de las condiciones aprobadas para el proyecto. La Banque de la République d’Haïti (BRH) se ocupa de la política monetaria, el mercado formal de divisas y la supervisión financiera. Los Bons BRH son instrumentos anotados en cuenta con vencimientos de 7 a 364 días, pero la investigación disponible no establece el acceso directo para particulares; se accede a ellos a través de bancos e instituciones financieras no bancarias. No se ha documentado una norma local minorista de intermediación ni de custodia de valores, y tampoco hay pruebas fiables de infraestructura nacional de fondos de inversión o ETF. Por tanto, la inversión directa depende de documentos societarios, contractuales, de titularidad y de proyecto, y la liquidez para revender o salir puede ser limitada. La planificación de inversiones debe tener en cuenta la violencia armada, los bloqueos de transporte, las interrupciones de suministros, la incertidumbre política e institucional, la corrupción, la aplicación débil de las normas, los litigios sobre títulos y contratos, los fallos de importación y energía, la escasez de infraestructuras, la exposición climática y a desastres, y los problemas de contraparte o gobernanza. La inflación llegó al 31,9 % en el ejercicio fiscal 2025 y el PIB real se contrajo un 2,7 %. El gourde haitiano (HTG) también se deprecia y existe un mercado de divisas dual, con canales formales e informales. Los inversores pueden separar su exposición al USD y al HTG, diversificar por sectores, recurrir a alianzas locales o a modelos de exportación y reexportación y hacer revisiones de seguridad, emplazamiento, títulos, regulación y contrapartes. Las asociaciones público-privadas pueden ser posibles en determinados casos, pero el marco jurídico y de transparencia aún se está reforzando. Los inversores de la diáspora pueden recurrir al apoyo de Haitian Business Advocates (HBA).
Inversión en Haití
La inversión en Haití se centra en invertir directamente en empresas, proyectos productivos, bienes inmuebles, infraestructuras y otros activos operativos. Entre las oportunidades habituales figuran la agricultura, el turismo, la industria, la exportación, las energías renovables, la BPO y las TIC, pero la seguridad, la inflación, la moneda, las infraestructuras y la gobernanza plantean riesgos sustanciales. No consta que Haití disponga de un mercado minorista local plenamente desarrollado para acciones, bonos, ETF o fondos de inversión negociados localmente.
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