Las zonas urbanas, especialmente Puerto Príncipe, ofrecen más opciones de comercio moderno. En las provincias y las zonas rurales se depende más de los mercados (marchés), las comerciantes itinerantes (saras) y los comerciantes locales. Una comerciante itinerante, también llamada Madan Sara, transporta productos agrícolas por los mercados locales y las cadenas de distribución. Los productos agrícolas frescos suelen pasar de los productores a comerciantes de primer y segundo nivel y luego a mercados rurales, mayoristas y minoristas. Los supermercados venden productos frescos, así como productos importados y procesados, pero los precios y la disponibilidad deben comprobarse localmente. Las boutiques, los supermercados, las farmacias y los mercados venden productos de higiene, cosmética y del hogar. Por regla general, las tiendas de comestibles (épiceries), boutiques y tiendas generales no deberían vender medicamentos ni preparados farmacéuticos; estos corresponden a las farmacias bajo la supervisión sanitaria pertinente. La Oficina Haitiana de Normalización (Bureau Haïtien de Normalisation, BHN) desarrolla normas y puede apoyar pruebas y el sello nacional de conformidad. La certificación del BHN es una indicación voluntaria de conformidad, no un sello universal de calidad para todos los productos. La ropa se encuentra como prendas importadas listas para usar, artículos de segunda mano de tiendas de ropa usada (friperies) y prendas locales de talleres de costura (couture) y zapatería (cordonnerie). Los sastres y zapateros locales pueden reparar o confeccionar artículos, mientras que el mercado haitiano sigue muy condicionado por la ropa y el calzado importados. Las condiciones de devolución y calidad dependen del vendedor, de la garantía declarada y del acuerdo real. El material oficial consultado no establece un periodo universal de devolución o cambio, así que conviene dejar constancia de las condiciones antes de pagar. La tecnología se vende sobre todo por importadores, tiendas locales, redes sociales y mercados locales. Al comprar un teléfono, ordenador, accesorio, electrodoméstico o producto solar, comprueba el modelo exacto, la compatibilidad de red, el número de serie, si es nuevo o usado, el cargador, el voltaje, la garantía, los repuestos y el precio total, incluidos los gastos de entrega o importación. No hay constancia de un registro nacional haitiano de posventa o garantías para estos productos. Las compras en línea se hacen a través de vendedores en redes sociales y plataformas locales como AyitiCo, Bemane, UniTout y Surfgroupe, pero la cobertura no es nacional. Un servicio puede ofrecer entrega o recogida, aceptar HTG o dólares estadounidenses y ofrecer cierta protección a compradores o vendedores. Antes de pagar, comprueba las condiciones de la plataforma, dónde se encuentra el producto, la zona de entrega, las tasas, el tratamiento aduanero y el proceso de reclamación. Las firmas y los documentos electrónicos están reconocidos legalmente por el decreto de CONATEL de 2025 y sus normas de aplicación de 2025, pero ese reconocimiento no crea un derecho nacional automático a devolver una compra en línea. La gourde, cuyo código es HTG, es la moneda nacional de Haití. Los vendedores también pueden aceptar dólares estadounidenses, según la transacción. Se puede pagar en efectivo, con cheques, transferencias bancarias, tarjetas, terminales de punto de venta, pago móvil, pagos gestionados por bancos y agentes de proveedores de servicios financieros. MonCash, NatCash y Visa son algunos ejemplos; su disponibilidad depende del proveedor y del lugar. Nunca compartas un PIN ni una contraseña de un solo uso y conserva el recibo de la transacción. El Banco de la República de Haití (Banque de la République d'Haïti, BRH) regula los proveedores de servicios financieros y los pagos móviles, mientras que PRONAP promueve la interoperabilidad, la seguridad y la reducción de los costes de pago. Las reclamaciones sobre un servicio de pago deben presentarse primero al proveedor y pueden seguir luego el procedimiento de la BRH; pagar a un comercio no hace que la compra quede automáticamente sujeta a las normas de protección de consumidores de servicios financieros. Las importaciones comerciales siguen un proceso aduanero aparte. En general, el importador presenta la declaración dentro de los 21 días consecutivos posteriores a la llegada y conserva el conocimiento de embarque y la factura original. Se exige una declaración previa de importación (DPI) para un valor FAB de entre 3.000 y 5.000 dólares estadounidenses, y una DPI junto con una certificación de SGS para un valor FAB de al menos 5.000 dólares. La liquidación aduanera debe pagarse en un plazo de cuatro días hábiles. Según el procedimiento aduanero indicado, un pago superior a 15.000 HTG se realiza mediante cheque de gerencia a favor de la BRH. No se debe aplicar automáticamente este proceso de importación comercial a un paquete privado: el tratamiento depende del envío y de las normas aduaneras aplicables. El índice de precios al consumidor publicado por el IHSI puede mostrar inflación y variaciones de precios, pero no indica el precio de un artículo concreto en una tienda concreta. La Dirección de Calidad y Protección del Consumidor del Ministerio de Comercio e Industria (MCI/DCQPC) se ocupa del cumplimiento de las normas sobre productos y vendedores, la publicidad, las mediciones y las reclamaciones de consumidores. Una reclamación puede incluir la factura, el contrato, la garantía, fotografías y otros recibos. La autoridad puede revisar si se admite, inspeccionar o auditar e intentar una solución amistosa. Si no funciona, sigue siendo posible recurrir a los tribunales, y el caso puede dar lugar a medidas como el cierre temporal o el procesamiento. El BHN se ocupa de las normas y la conformidad. En el caso de medicamentos y productos agrícolas, también son pertinentes las autoridades sanitarias o agrícolas: el Ministerio de Salud Pública y Población (MSPP) y el Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural (MARNDR). Los asuntos aduaneros corresponden a la Administración General de Aduanas (Administration Générale des Douanes, AGD). Los compradores deberían revisar el producto, el precio, las medidas, la garantía, las condiciones de entrega o recogida y el comprobante de pago, y conservar todas las pruebas. Se espera que los vendedores entreguen los productos y la información prometidos y respeten las obligaciones aplicables de calidad, medición, recibos y garantía. No hay constancia de un sistema nacional único de recogida y reciclaje de aparatos electrónicos, textiles o envases. El Ministerio de Medio Ambiente, el Servicio Nacional de Gestión de Residuos Sólidos (SNGRS) y los municipios apoyan iniciativas de gestión de residuos como Konbit Haïti Zéro Déchet, pero la disponibilidad de recogida y reciclaje debe comprobarse localmente. Comprar productos locales, reparar artículos, recurrir a servicios de costura o zapatería, reutilizar productos y reducir los envases de un solo uso son opciones locales prácticas cuando están disponibles.
Compras en Haití
Las compras en Haití se realizan en mercados públicos, boutiques, tiendas de comestibles (épiceries), supermercados, farmacias, puestos callejeros, comercios de artesanía local y tiendas en redes sociales, en vez de mediante una única red nacional de comercios y devoluciones. La gourde haitiana (HTG) es la moneda principal y el efectivo sigue predominando, junto con tarjetas, transferencias bancarias, cheques y pagos móviles o gestionados por bancos. Las existencias, los precios, los horarios y las entregas dependen mucho de la región, el transporte y las importaciones; por eso hay que comprobar la disponibilidad real y el precio total con el vendedor. Las compras en línea pueden ofrecer entrega o recogida, pero las normas de las plataformas, las zonas de entrega, las tasas, las aduanas y la protección de pagos varían.
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