El preescolar, llamado préscolaire, prepara a los niños para la escolarización formal. La école fondamentale dura nueve años y se divide en tres ciclos: AF1–AF4, AF5–AF6 y AF7–AF9. AF significa année fondamentale y es la secuencia de cursos de la educación fundamental. El noveno año, 9e AF, termina con un examen nacional. La educación secundaria, llamada enseignement secondaire, también se imparte en un lycée. Normalmente tiene cuatro niveles, NS1–NS4, y finaliza con el examen Baccalauréat o Fin d’études secondaires. La formación profesional y la educación terciaria tienen vías propias, aunque se puede pasar de 9e AF a secundaria o, cuando exista, a otra formación; después del Baccalauréat se puede pasar a estudios terciarios. El criollo haitiano (Kreyòl) y el francés son las lenguas oficiales de Haití. El criollo haitiano se usa como lengua de instrucción desde el préscolaire, y el plan de estudios respalda el aprendizaje en la lengua materna y el aprendizaje multilingüe, pero el equilibrio entre el criollo haitiano y el francés varía de una escuela a otra. Las familias deben preguntar a cada escuela qué lengua usa el profesorado en cada curso y en qué idioma están los materiales de estudio y los exámenes. El Ministère de l’Éducation Nationale et de la Formation Professionnelle se conoce como MENFP. Establece las normas educativas, los calendarios y los exámenes nacionales para las escuelas públicas y no públicas. Diez direcciones departamentales de educación, llamadas DDE, y 99 distritos escolares supervisan la educación local. Las oficinas locales de apoyo escolar, llamadas BDS, también pueden participar en la supervisión. Los sistemas de información escolar SIGE y SIGEEE facilitan los registros escolares y la matrícula. La oficina nacional de exámenes se denomina BUNEXE y coordina los exámenes nacionales. Los calendarios y las normas de examen del MENFP también se aplican a las escuelas no públicas. Estaba previsto que el curso 2025–2026 comenzara el 1 de octubre de 2025 y tuviera 186 días lectivos y 11 días de vacaciones. El tiempo lectivo previsto era de unas 844 horas en préscolaire, 930 horas en educación fundamental y 1.116 horas en secundaria. La apertura y la asistencia reales pueden variar cuando la inseguridad, los desplazamientos, el tiempo o los daños impiden que una escuela funcione con normalidad. Las familias suelen matricularse directamente en una escuela. En la práctica, para la inscripción pueden influir el código de la escuela o del MENFP, un registro de nacimiento o documento de identidad y el número de plazas disponibles. No se ha documentado de manera fiable una garantía nacional de que cada niño tenga plaza en la escuela que prefiera. Normalmente, la inscripción a los exámenes se tramita a través de la escuela y la DDE correspondiente; si no están claros los trámites, las familias deben confirmar con la escuela y la oficina local de educación los documentos, las tasas y los plazos. La educación pública está reconocida constitucionalmente como un derecho, y el artículo 32 establece que la enseñanza debe ser generalmente gratuita. En la práctica, la capacidad de las escuelas, la financiación pública y las condiciones locales limitan el acceso. Según las disposiciones de 2025, las escuelas públicas no cobraban la contribution scolaire en AF1–AF4. La asignación estatal era de 1.000 gourdes haitianos, abreviado HTG, por estudiante en AF1–AF4 y de 1.500 HTG para el tercer ciclo de la educación fundamental y para la educación secundaria o lycée. Las escuelas privadas fijan sus propias matrículas y suelen cobrar a las familias. Los uniformes, los libros, los materiales didácticos y el transporte pueden añadir costes considerables. Una estimación del Banco Mundial de 2023 situó el coste medio anual de una escuela primaria privada en unos 140 USD por niño, es decir, 140 dólares estadounidenses; los importes reales varían según la escuela y el lugar. Más del 80 % de las escuelas de Haití no son públicas. Incluyen centros privados, religiosos, autónomos o independientes, comunitarios y apoyados por ONG, mientras que la red pública es limitada en número. La situación legal de una escuela influye en las cuotas, la gestión y la manera en que las familias se comunican con la institución responsable, pero las escuelas no públicas también deben seguir los calendarios y las normas de examen del MENFP. Las familias deben solicitar la lista completa de costes y no comparar únicamente las matrículas. La calidad de la enseñanza se ve afectada por la falta de docentes, la formación insuficiente de algunos docentes, la escasez de materiales didácticos y los planes de estudio obsoletos. En 2025, el MENFP revisó el plan de estudios del tercer ciclo de educación fundamental e incluyó las asignaturas identificadas como ETAP, EEA, EC y EPS. En el examen de 9e AF de 2025 se inscribieron 187.419 candidatos de 7.326 escuelas, repartidos entre 10 DDE y 810 centros de examen. De los 182.675 participantes, aprobaron 162.038, con una tasa nacional de aprobados del 88,70 %; los resultados variaron según la DDE. Los exámenes de 9e AF de 2025 se celebraron del 30 de junio al 3 de julio, y los de Baccalauréat de secundaria del 14 al 17 de julio. La asistencia escolar es desigual. Cerca del 63 % de los niños de 36 a 59 meses asistía al preescolar. Alrededor de dos de cada diez niños de 6 a 11 años estaban fuera de la escuela primaria. La matrícula neta en primaria rondaba el 80 % en las zonas rurales, frente al 91 % en las urbanas; entre los hogares más pobres era del 68 %, frente al 92 % entre los más ricos. Cerca del 80 % de quienes dejaban la escuela tenía una edad superior a la prevista para su curso y, en general, el nivel de aprendizaje seguía siendo bajo. Estas cifras reflejan desigualdades nacionales, pero las condiciones de asistencia, enseñanza y progresión de cada escuela o departamento pueden ser muy distintas. La inseguridad y los desplazamientos pueden interrumpir la matrícula, los viajes, la asistencia, la enseñanza y los exámenes. Durante la crisis de 2024–2025 cerraron más de 1.600 escuelas y grupos armados ocuparon 25. Estas circunstancias afectaron a unos 243.410 estudiantes y 7.548 docentes. En 2025 se utilizaron 84 escuelas como refugios para personas desplazadas internas y unos 500.000 niños en edad escolar resultaron afectados por los desplazamientos. En el momento de la crisis al que se refería el informe, el MENFP señaló que más de una cuarta parte de los niños estaba fuera de la escuela. Las repercusiones fueron especialmente graves en Ouest y Puerto Príncipe, Artibonite y Centre, aunque las condiciones varían según el lugar y pueden cambiar rápidamente. Si una escuela cierra o un niño se queda atrás, algunas opciones son los cours de compensation o rattrapage, es decir, clases de recuperación o refuerzo; las lecciones por radio y televisión; los vídeos grabados; las plataformas digitales; los espacios temporales de aprendizaje; y la integración en una escuela de acogida. La educación no formal puede ofrecer una vía para los niños con sobreedad escolar o excluidos. Antes de depender de ella para presentarse a un examen o trasladarse de escuela, hay que confirmar con el centro responsable o la autoridad educativa qué reconocimiento formal tiene, a qué curso equivale y cómo permite continuar los estudios. Los niños con necesidades educativas especiales tienen protección jurídica para acceder a la educación y recibir servicios de integración y reintegración. Hay escuelas especializadas, pero la oferta está fragmentada y no se ha demostrado que exista una garantía nacional de plaza inclusiva, asistente de aula o apoyo accesible. En 2025, el MENFP formó a 30 docentes en lengua de signos y braille. Algunos edificios escolares nuevos incorporaron medidas de accesibilidad e instalaciones de agua, saneamiento e higiene, pero no están disponibles en todas partes. Las familias deben preguntar a la escuela o la DDE qué servicios de apoyo, transporte, medidas de accesibilidad y adaptaciones pedagógicas hay realmente. El Estado y las autoridades locales son responsables del acceso a la educación y de la calidad del profesorado en los sistemas público y no público. Las direcciones escolares deben seguir las normas del MENFP e informar sobre los calendarios, las cuotas y los exámenes. Las familias deben completar la matrícula, aportar los materiales necesarios, pagar los cargos aplicables y velar por la seguridad de los desplazamientos a la escuela. Cuando cambien las condiciones de seguridad, la prioridad pasa a ser la opción de aprendizaje más segura disponible y confirmar si la escuela está abierta.
Escuela en Haití
La educación escolar en Haití abarca desde el preescolar hasta nueve años de educación fundamental y luego la secundaria. Junto a las escuelas públicas funcionan centros privados, religiosos y comunitarios, además de los apoyados por ONG. Más del 80 % de las escuelas no son públicas y la asistencia a centros privados suele implicar el pago de cuotas. El acceso, la asistencia y el aprendizaje varían mucho según los ingresos familiares, el lugar y las condiciones de seguridad.
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