En árabe, «amistad» se dice صداقة, mientras que صديق y رفيق pueden significar «amigo» o «compañero». Una amistad puede desarrollarse mediante encuentros personales frecuentes, visitas familiares, estudios compartidos, deporte, voluntariado o comunicación en línea. Ninguna oficina nacional pone en contacto a personas para que se hagan amigas, y no existe un procedimiento formal para crear, proteger o poner fin a una amistad personal. La amistad en sí no genera derechos ni obligaciones legales específicos; siguen siendo aplicables las normas generales civiles, penales, de privacidad, seguridad en línea y seguridad pública. Los programas juveniles ofrecen algunas formas estructuradas de conocer a otras personas de la misma edad. Los programas de formación para la vida de UNICEF atienden a los grupos de 10–13 años y de 14 años en adelante mediante 12 centros Baity; en el sur de Libia funcionan seis Espacios Amigos de la Juventud y la Infancia. El Ministerio de Juventud también apoya consejos juveniles, casas de juventud, estructuras de escultismo, formación y acampada. El acceso depende del programa concreto, las plazas disponibles, las normas de inscripción y los horarios de apertura seguros. Algunos círculos de adolescentes tienen grupos de entre 7 y 25 participantes, con una persona facilitadora y, preferiblemente, dos. Son habituales los grupos con edades similares, y pueden necesitarse grupos de un solo género cuando el contacto mixto no sea socialmente aceptado. La amistad en persona está influida por la región, las expectativas familiares, las prácticas comunitarias y las condiciones de seguridad. Las mujeres y las niñas pueden enfrentarse a mayores restricciones de movilidad, viajes, citas nocturnas y acceso a espacios públicos, sobre todo en entornos rurales o conservadores. Las amistades entre personas de distintos géneros no tienen el mismo acceso en todas partes, y las normas locales familiares, comunitarias, de seguridad y de milicias pueden variar. Estas condiciones no establecen una regla uniforme para toda Libia. Los teléfonos, la mensajería y las redes sociales facilitan concertar citas, intercambiar apoyo y mantener el contacto a distancia. Las interrupciones de Internet o de las comunicaciones pueden cortar el contacto. El uso excesivo de las redes sociales puede reducir la interacción cara a cara y limitar el círculo de amistades. Facebook y otras plataformas también se relacionan con acoso, acecho, publicación de datos privados, intimidación y autocensura, con riesgos más altos para las mujeres y las personas LGBT+. La amistad no garantiza confidencialidad ni protección, sobre todo al hablar de cuestiones políticas o morales. Las amistades pueden proporcionar apoyo informal, pero no sustituyen la atención de crisis ni los servicios de salud. Un informe nacional sobre juventud registró a la madre como primer contacto para resolver problemas del 65 % de las personas encuestadas y al padre para el 53.7 %; también se mencionaron hermanos, amigos y amigos virtuales, que representaron el 7.9 %. Los servicios de apoyo psicosocial y de salud mental se encuentran en desarrollo en atención primaria, a nivel comunitario y nacional, pero el acceso sigue siendo desigual. Los datos disponibles son regionales, se basan en programas o muestras y no permiten establecer una tasa nacional fiable de amistades. Las asociaciones civiles, los clubes y los grupos comunitarios pueden ofrecer un espacio más formal para mantener el contacto. La Comisión de la Sociedad Civil, مفوضية المجتمع المدني, se encarga de inscribir y publicar organizaciones locales. Una organización local presenta una solicitud ante una oficina, delegación o plataforma electrónica, presenta sus estatutos dentro de los 10 días siguientes a la solicitud preliminar y recibe una decisión en el plazo de un mes desde que presenta los estatutos. Según el reglamento indicado, si no se decide en un mes, se considera registrada; se puede presentar un recurso en 10 días, que debe resolverse en un mes, y la publicación debe realizarse en el plazo de una semana. Los estatutos establecen la afiliación, los derechos, las obligaciones y las sanciones; estas reglas se aplican a la organización, no a las amistades personales. En principio, la afiliación debe estar disponible sin discriminación, con sujeción a las normas lícitas de la organización. La amistad informal no tiene una tasa, plazo ni duración mínima estándar. El transporte, el teléfono y el uso de datos, los lugares de reunión y las actividades pueden generar gastos prácticos. Las tasas y los horarios de los programas dependen de quien los organice. Una amistad puede terminar por distancia, migración, conflicto, bloqueo, menos contacto o un cambio de grupo; Libia no tiene un procedimiento específico para poner fin a una amistad o mediar en ella. El diálogo local, la mediación y los programas de cohesión social pueden ayudar a resolver conflictos más amplios, pero no son servicios dedicados a la amistad.
Amistad en Libia
En Libia, la amistad es una relación no romántica elegida libremente, que se mantiene en el tiempo y se basa en el contacto y el apoyo mutuos. No tiene registro estatal ni condición jurídica y no existe un servicio nacional para poner en contacto a personas. Las amistades suelen surgir en redes familiares y vecinales, escuelas, universidades, lugares de trabajo, actividades locales, deportes, voluntariado, programas juveniles, llamadas telefónicas y redes sociales.
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