En Moldavia se utilizan los términos situații excepționale y protecția civilă para referirse a la gestión formal de emergencias graves y a la protección de las personas, los bienes, el medioambiente y las infraestructuras críticas. IGSU, la Inspección General para Situaciones de Emergencia, dependiente del Ministerio del Interior, se ocupa de la protección civil, la seguridad contra incendios, los primeros auxilios cualificados, la prevención y la gestión de las consecuencias, incluida la seguridad nuclear y radiológica. Serviciul 112 recibe llamadas de emergencia gratuitas en todo Moldavia, las 24 horas del día, y avisa a los servicios pertinentes. Serviciul Hidrometeorologic de Stat, conocido habitualmente como SHS, vigila las condiciones meteorológicas e hidrológicas y emite avisos públicos. El Centrul Național de Management al Crizelor (CNMC) apoya la coordinación, la preparación, la respuesta y la recuperación nacionales ante crisis y emergencias graves. Entre los peligros pertinentes figuran las inundaciones y las crecidas repentinas a lo largo del Nistru, el Prut y otros ríos más pequeños; las sequías, el calor, las lluvias torrenciales, el granizo, los vientos fuertes, los rayos, las tormentas de nieve, las heladas y la niebla. También pueden causar graves alteraciones los terremotos vinculados a la zona sísmica de Vrancea, los deslizamientos de tierra, los incendios, los accidentes químicos y radiológicos o nucleares, los accidentes de transporte, las explosiones de municiones y los fallos del suministro eléctrico, la calefacción, el agua potable o las telecomunicaciones. El riesgo de sequía estacional, calor e incendios de vegetación afecta a todo el país. Durante un terremoto, los edificios urbanos y las redes de servicios, sobre todo en Chișinău, pueden ser vulnerables. Las instalaciones hidrotécnicas, como Ghidighici y Costești–Stânca, también requieren planificación ante los riesgos. Los códigos de aviso de la SHS indican niveles crecientes de peligro: verde significa que no hay peligro significativo; amarillo, que las condiciones pueden ser peligrosas; naranja, que existe un peligro real o extremo y que puede haber daños materiales o víctimas; rojo, que las condiciones son muy peligrosas y pueden causar daños masivos y numerosas víctimas. La información puede llegar a través del sitio web de la SHS, las autoridades públicas, los medios de comunicación, las sirenas, los altavoces, la radio, la televisión y las comunicaciones móviles. Con la información disponible no se ha establecido que MD-Alert se haya implantado a escala nacional en tiempo real, así que hay que seguir canales oficiales confirmados y no depender de mensajes sin verificar. Los hogares deben poder prepararse para funcionar durante al menos 72 horas. Una reserva práctica incluye agua potable —normalmente, unos 3 litros por persona y día, y unos 4 litros cuando hace calor—, alimentos no perecederos, medicamentos habituales, un botiquín de primeros auxilios, copias de documentos importantes, números de contacto, una radio de pilas, un cargador o batería externa, una linterna con pilas de repuesto, artículos de higiene, ropa de abrigo y algo de efectivo. El plan del hogar debe indicar lugares más seguros, rutas de evacuación, contactos de familiares y vecinos, contactos de los servicios públicos y cómo ayudar a las personas que necesiten asistencia. No se deben difundir informes sin verificar, obstaculizar las operaciones de emergencia ni tocar o mover objetos desconocidos. Durante una emergencia, llama al 112 y comunica la ubicación, el tipo de peligro, las lesiones o daños visibles y un número seguro al que puedan devolverte la llamada, si es posible. IGSU, la policía, los servicios médicos, los servicios de carreteras y ferrocarriles, los proveedores de servicios públicos, las autoridades locales y otros equipos especializados intervienen según la situación. La coordinación operativa puede realizarse mediante una célula de crisis, un centro de coordinación operativa o un puesto de mando. La respuesta a las inundaciones puede incluir barreras, sacos de arena, medidas de drenaje, restricciones de tráfico, desvíos y evacuaciones preventivas de las viviendas expuestas. Los ejercicios y las respuestas ante terremotos pueden incluir búsqueda y rescate, retirada de obstáculos, extinción de incendios, evacuación, primeros auxilios, triaje hospitalario y restablecimiento del gas, la electricidad y las comunicaciones. Las autoridades organizan la evacuación cuando la amenaza inmediata lo requiere. Sigue el aviso oficial, dirígete al punto de reunión indicado y sigue las instrucciones. Lleva la mochila de emergencia y un documento de identidad, cierra puertas y ventanas, y desconecta la electricidad, el gas o el agua solo si es seguro hacerlo. Ayuda a los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad y los animales, sin entrar en zonas inseguras. Durante una inundación, sube a un piso alto o al tejado si salir resulta peligroso. Durante una emergencia radiológica, entra en un edificio, cierra las ventanas y las aberturas de ventilación, dirígete al centro del edificio o a un sótano y quédate dentro al menos 24 horas si las autoridades así lo indican. Si hay una fuga de sustancias químicas, desplázate en dirección transversal al viento, cúbrete las vías respiratorias y sigue las instrucciones de refugio o restricción de movimiento. Hay mapas públicos de refugios, rescate acuático, bocas de incendio e intervenciones, pero no debe darse por hecho que un refugio concreto sea adecuado o esté disponible en la zona sin comprobar la información vigente. La asistencia puede proceder de IGSU, los servicios locales, la Agencia de Reservas Materiales, fondos de emergencia estatales o locales y acuerdos humanitarios. Las pruebas disponibles no demuestran que exista un pago general y automático de indemnización por cada catástrofe. La recuperación se centra en restablecer los servicios de agua potable y aguas residuales, electricidad y gas, telecomunicaciones, carreteras, puentes, ferrocarriles, hospitales, presas y embalses. Las fuentes de reserva, los planes de continuidad y los campamentos temporales pueden apoyar los servicios esenciales. La asistencia internacional y el Mecanismo de Protección Civil de la Unión siguen siendo opciones de cooperación, pero las pruebas disponibles no confirman que Moldavia sea miembro de ese mecanismo. A partir del 1 de septiembre de 2026, un nuevo mecanismo de gestión de crisis utiliza la Comisión Nacional junto con comisiones regionales, territoriales y locales y centros de coordinación operativa. Los documentos operativos antiguos pueden seguir utilizando el término CSE; al interpretarlos, hay que comprobar la fecha y el contexto jurídico. El Programa Nacional de Reducción del Riesgo de Catástrofes de Moldavia para 2026–2030 y los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación para 2026–2031 establecen marcos de planificación a largo plazo.
Catástrofes en Moldavia
La gestión de catástrofes en Moldavia abarca riesgos como inundaciones, incendios, sequías, olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, terremotos, accidentes técnicos y fallos de servicios esenciales. El sistema nacional integra la prevención, la preparación, los avisos públicos, la respuesta de emergencia, la evacuación, la asistencia y la recuperación. Las responsabilidades principales se reparten entre el Gobierno, IGSU, Serviciul 112, Serviciul Hidrometeorologic de Stat, las comisiones de crisis, las autoridades locales y los proveedores de infraestructuras.
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