Los principales riesgos de desastre en Mongolia varían según el paisaje, la estación, la densidad de población y la infraestructura. Las sequías y los dzud son peligros extendidos en las zonas de pastoreo. Un verano seco puede reducir los pastos y el forraje, y después la nieve, el hielo y el frío extremo pueden impedir que el ganado llegue al alimento. Durante el dzud de 2023–2024, las previsiones calcularon posibles pérdidas de 14,3–15,4 millones de cabezas de ganado, es decir, entre el 22,1 y el 23,8 % del rebaño nacional. La preparación temprana puede reducir aproximadamente a la mitad los daños potenciales. Las inundaciones son estacionales y afectan especialmente a los valles fluviales, los distritos de ger y los asentamientos urbanos de los alrededores de Ulán Bator. En 2025 funcionaban en 17 lugares mediciones automáticas del nivel y la velocidad del agua. Los incendios forestales y de estepa amenazan a las personas, el ganado, los asentamientos y las infraestructuras durante los períodos secos de primavera y verano. Los vientos fuertes, las tormentas de nieve y polvo, el frío extremo y la sequía pueden interrumpir las carreteras, las comunicaciones, la agricultura, el pastoreo y las cadenas de suministro. Los terremotos son menos frecuentes, pero pueden afectar gravemente a edificios e infraestructuras críticas, sobre todo en zonas occidentales y centrooccidentales históricamente más expuestas. Entre los peligros secundarios figuran los incendios, los deslizamientos de tierra y la licuefacción del suelo. Los accidentes mineros, industriales, químicos y otros accidentes técnicos se concentran en zonas determinadas; el Departamento de Rescate Minero de NEMA se encarga de la respuesta especializada pertinente. La Ley de Protección contra Desastres de Mongolia exige evaluar los riesgos, elaborar planes, reducir los riesgos, prepararse, impartir formación, compartir información y mantener registros. Los gobernadores, las administraciones, las personas jurídicas y las unidades de protección contra desastres preparan planes de prevención, preparación, búsqueda y rescate, mitigación, reconstrucción inmediata y asistencia humanitaria. Los organismos territoriales y las administraciones llevan a cabo evaluaciones generales de riesgos, mientras que las evaluaciones detalladas requieren una persona jurídica autorizada y corren a cargo de la organización responsable. Las organizaciones locales, las personas jurídicas, los voluntarios y los ciudadanos reciben formación al menos una vez al año; los altos cargos nacionales, al menos cada dos años. NEMA realiza inspecciones y simulacros, y Belen Bai y belenbai.mn apoyan la preparación. I-DSIS proporciona información geográfica sobre riesgos. Ulán Bator presta especial atención a la preparación frente a terremotos. NEMA coordina la prevención profesional, las alertas, el rescate, la mitigación, la reconstrucción inmediata, las reservas, la logística humanitaria y la base de datos de desastres. La Comisión Estatal de Emergencias coordina los distintos sectores, revisa los daños y las necesidades y facilita la asistencia nacional. Los gobernadores de los aimags, soums, la capital, los distritos, los bags y los khoroos organizan la planificación local, los recursos, las alertas, la ayuda y las evaluaciones. El Gobierno establece la política nacional, los criterios de desastre y los niveles de emergencia, y puede asignar recursos nacionales. Los departamentos locales de emergencias, los servicios profesionales, los voluntarios, la Cruz Roja Mongola, los servicios públicos y otras organizaciones de infraestructura crítica contribuyen según sus funciones. La Agencia Nacional de Meteorología y Vigilancia Ambiental (NAMEM, Цаг уур, орчны шинжилгээний газар) y el Instituto de Meteorología, Hidrología y Medio Ambiente (IRIMHE) vigilan las condiciones meteorológicas, hídricas, agrícolas y ambientales, y emiten previsiones y alertas de peligro. La información oficial puede difundirse a través de weather.gov.mn, NAMEM e IRIMHE, la televisión, la radio, las redes sociales, E-Mongolia y NEMA. Las redes de comunicación y los medios deben transmitir las alertas oficiales con rapidez y sin cobrar por ello. Aun así, el acceso depende del peligro, el canal y la localidad. La difusión de alertas se basa mucho en el tipo de peligro y suele ser reactiva; el uso operativo del Protocolo Común de Alertas, la integración entre organismos y las alertas del dzud en varias etapas y basadas en impactos siguen siendo limitados. En una emergencia, la respuesta sigue esta secuencia: comunicación y alerta, evaluación de la zona afectada, búsqueda y rescate, movilización o evacuación y mitigación. Los números de emergencia incluyen el 101 y el 105; E-Mongolia también ofrece una opción de SOS de emergencia para esos servicios. Un grupo operativo dirigido por un oficial de NEMA coordina las operaciones en la zona afectada. Los voluntarios y los ciudadanos deben seguir las instrucciones de este grupo y no entrar por iniciativa propia en zonas peligrosas. Los centros médicos deben prestar atención rápidamente, con independencia de su titularidad; las consultas médicas específicas corresponden a los servicios sanitarios. Las autoridades pueden evacuar a personas, ganado, otros animales, bienes y objetos de museos o del patrimonio cultural a zonas seguras. En el ámbito local, la evacuación la decide el jefe de la Comisión de Emergencias del soum o del distrito; las comisiones de nivel superior deciden en el caso de un aimag o de varios soums o distritos; el Gobierno decide en emergencias nacionales, de la capital o de varios aimags, a propuesta de la Comisión Estatal de Emergencias. Las unidades administrativas organizan los lugares de alojamiento y reasentamiento, mientras que las organizaciones y las personas jurídicas organizan los puntos temporales de reunión. Las órdenes deben tener fundamento jurídico, limitarse al tiempo necesario y respetar los derechos en la medida que permita la emergencia. Los residentes deben seguir las señales oficiales, las instrucciones locales y la información sobre los puntos de reunión designados. Una evacuación organizada por cuenta propia, sin información fiable sobre la situación, puede crear peligros adicionales. Las víctimas de desastres pueden recibir la asistencia y el apoyo necesarios. Los gobernadores organizan asistencia económica, material y psicológica a partir de las evaluaciones locales de daños y necesidades. La ley no establece una indemnización general automática por cada pérdida. La asistencia humanitaria nacional sigue los procedimientos del Gobierno. La asistencia internacional requiere la evaluación de la Comisión Estatal de Emergencias y una decisión del Gobierno; la Cruz Roja Mongola puede recibir, registrar, almacenar, transportar y distribuir la ayuda de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Durante el dzud de 2023–2024, la ayuda incluyó forraje y heno, despeje de carreteras y pasos de montaña, recursos estatales y militares, ayuda humanitaria y eliminación de cadáveres de animales. En 2024, los equipos de respuesta rápida trabajaron en 21 aimags y 330 soums. Las personas tienen derecho a información precisa sobre seguridad, a recibir la asistencia necesaria y a obtener indemnización o apoyo en los casos previstos, como la muerte, la discapacidad o la pérdida completa de la capacidad de trabajar durante operaciones de emergencia. Los empleados movilizados conservan su salario, mientras que las personas desempleadas pueden recibir gastos de asignación por decisión del gobernador. Entre los deberes figuran cumplir la ley y las órdenes oficiales, completar la formación, respetar las normas cotidianas de seguridad y alerta, informar de los peligros con exactitud y rapidez, y pagar los costes causados por infringir las normas o hacer falsas llamadas de emergencia. Los presupuestos estatales financian NEMA y las medidas nacionales; los presupuestos locales, las medidas locales. El Fondo Especial del Gobierno y la reserva para desastres cubren medidas inmediatas imprevistas o déficits en los presupuestos planificados de protección. El Gobierno cubre los gastos de recuperación a nivel nacional y los gobernadores, a nivel local. La recuperación suele seguir una secuencia de evaluación de daños y necesidades, mitigación, ayuda, restablecimiento de servicios y reparación de infraestructuras. Las grandes distancias, el aislamiento invernal y las interrupciones de suministros o comunicaciones hacen especialmente importante la capacidad de recuperación local.
Desastres en Mongolia
Entre los desastres de Mongolia figuran las sequías, el dzud, las inundaciones, los incendios forestales, las tormentas intensas, el frío extremo, los terremotos, los deslizamientos de tierra y los accidentes técnicos. Un dzud es un desastre invernal grave que afecta al ganado y que a menudo se agrava por la sequía estival; puede causar grandes pérdidas de animales, ingresos, acceso al transporte y suministros. La Agencia Nacional de Gestión de Emergencias (NEMA, ОБЕГ) dirige la gestión profesional de desastres junto con las autoridades nacionales, locales y sectoriales.
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