La sociedad neozelandesa incluye a los maoríes, los pueblos del Pacífico, los pākehā, las comunidades asiáticas y personas de muchos otros orígenes. Las personas pueden identificarse por su whakapapa (genealogía y vínculos de ascendencia), nacionalidad, idioma, religión, familia, lugar, discapacidad, género, trabajo o varias de estas conexiones a la vez. Los maoríes son tangata whenua (pueblo originario de la tierra), y los iwi y hapū tienen sus propias historias, autoridades, relaciones y responsabilidades. Esto no significa que la cultura maorí sea un conjunto general de costumbres que compartan todas las personas maoríes. El Tratado de Waitangi (Te Tiriti o Waitangi) es una referencia central para la relación entre los maoríes y la Corona. En la vida cotidiana, su importancia se refleja en debates sobre participación, protección de taonga (bienes de especial valor), autoridad, servicios públicos, tierras, lengua y trato justo. La convivencia se da en hogares, escuelas, lugares de trabajo, clubes deportivos, barrios, marae (espacios de encuentro comunitarios maoríes), comunidades religiosas y servicios públicos. Las personas cooperan mediante normas compartidas, conversaciones, voluntariado, cuidados y decisiones locales. Convivir bien no significa que todos los grupos tengan la misma historia o poder. Los maoríes y otras comunidades pueden sufrir resultados desiguales, racismo, exclusión, pobreza o barreras para acceder a los servicios. Por eso, lograr equidad puede exigir eliminar barreras distintas para personas distintas. El tikanga maorí (protocolos y prácticas consuetudinarias maoríes) puede influir en las bienvenidas, reuniones, nombres, relaciones, cuidado de lugares y forma de tratar objetos o información importantes. Otras comunidades también tienen sus protocolos, y las organizaciones respetuosas aprenden a trabajar con ellos. Los desacuerdos son normales en una sociedad diversa. Para responder de manera constructiva hay que separar a las personas del problema, escuchar la historia que hay detrás de una preocupación, comprobar los hechos, proteger la dignidad y buscar una decisión que pueda explicarse con equidad. La inclusión es práctica, no simbólica. Puede requerir edificios accesibles, lenguaje claro, participación flexible, seguridad cultural, medidas contra el racismo, contratación justa y oportunidades reales para que las comunidades afectadas influyan en las decisiones. Una persona puede pertenecer a Nueva Zelanda de más de una manera. Las comunidades sólidas permiten mantener las identidades culturales y, al mismo tiempo, desarrollar hábitos cívicos compartidos y cuidar los lugares que se habitan en común.
Convivencia en Nueva Zelanda
Convivir en Nueva Zelanda significa compartir espacios, derechos, responsabilidades y la vida diaria entre muchas culturas y comunidades. La relación entre los maoríes como tangata whenua (pueblo originario de la tierra) y la Corona es un elemento central de la base bicultural del país, mientras que la migración ha hecho que la sociedad sea muy multicultural. Cooperar es una tarea práctica que requiere respeto, equidad, escucha y responsabilidad compartida.
VivAVia puede cometer errores. Comprueba la información importante.

