Nueva Zelanda está expuesta a varios peligros naturales porque se encuentra sobre fallas activas y tiene montañas, costas, ríos y volcanes variados. Un desastre puede ser local, como un incendio en una vivienda o una inundación, o afectar a una zona extensa, como un gran terremoto o una tormenta. La Gestión de Emergencias de Defensa Civil, llamada a menudo Defensa Civil o CDEM, es el principal sistema público para prepararse ante los desastres y responder a ellos. Las agencias nacionales, los ayuntamientos locales, los servicios de emergencia, las organizaciones de servicios esenciales, los iwi, las empresas y los grupos comunitarios tienen funciones que cumplir. Los peligros más importantes varían según el lugar. Las zonas costeras pueden sufrir tsunamis, las comunidades de tierras bajas pueden estar expuestas a inundaciones y algunas regiones pueden afrontar actividad volcánica, terremotos, deslizamientos de tierra, sequías o incendios forestales. Durante un acontecimiento grave, se pueden recibir avisos oficiales por radio, canales en línea, autoridades locales o una Alerta Móvil de Emergencia. Defensa Civil local puede abrir centros de asistencia o instalaciones comunitarias, pero no hay que dar por sentado que siempre estará disponible un lugar concreto. Las comunidades de Nueva Zelanda suelen recurrir a los conocimientos locales, los marae, las redes vecinales y los grupos de voluntariado para ayudar a las personas. Los servicios esenciales, como la electricidad, el agua, las carreteras, las telecomunicaciones, el combustible y la atención sanitaria, pueden sufrir daños o interrupciones. Un plan familiar debe indicar cómo se comunicarán sus miembros, dónde se reunirán, cómo saldrán de las zonas inseguras y quién ayudará a los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad y los animales. Todos deben saber cómo cortar los suministros importantes si es seguro hacerlo. Entre los suministros útiles para emergencias están el agua potable, los alimentos que requieran poca preparación, los medicamentos, la ropa de abrigo, las linternas, las pilas, un botiquín, los artículos de higiene, las copias de información importante y los suministros para mascotas. Guarda todo en un lugar al que se pueda acceder después de un terremoto o una inundación. Después de un desastre, comprueba si hay peligro inmediato, ayuda a quienes estén cerca si es seguro hacerlo, escucha la información oficial y evita los edificios dañados, las aguas de inundación, las laderas inestables y los desplazamientos innecesarios. La recuperación puede llevar mucho tiempo e incluir alojamiento temporal, seguros, reparaciones, asistencia social y apoyo comunitario.
Desastres en Nueva Zelanda
Entre los desastres que pueden ocurrir en Nueva Zelanda están los terremotos, los tsunamis, la actividad volcánica, las inundaciones, las tormentas, los deslizamientos de tierra y los incendios forestales. Nueva Zelanda cuenta con la Gestión de Emergencias de Defensa Civil para preparar a las comunidades, coordinar la ayuda y prestar apoyo durante las emergencias. Una planificación sencilla, el conocimiento local y los suministros básicos marcan una gran diferencia.
VivAVia puede cometer errores. Comprueba la información importante.

