Nueva Zelanda es un Estado soberano con sus propias leyes, fronteras, gobierno, tribunales, servicios públicos y relaciones internacionales. El Estado suele describirse a través de la Corona, el Parlamento, el Gobierno ejecutivo, la administración pública y los tribunales. Nueva Zelanda es una monarquía constitucional. El rey es el jefe de Estado y el gobernador general representa al rey en Nueva Zelanda. La mayor parte del poder político la ejercen representantes electos y ministros conforme a las normas y convenciones constitucionales. El Parlamento promulga leyes y controla al Gobierno. Nueva Zelanda tiene una sola cámara, la Cámara de Representantes, y no dos cámaras legislativas nacionales. Los miembros del Parlamento son elegidos mediante el sistema electoral y debaten asuntos públicos, presupuestos y proyectos de ley. El primer ministro dirige el Gobierno y los ministros del Gabinete gestionan áreas importantes como la salud, la educación, el transporte, la justicia y el medio ambiente. Por lo general, el Gobierno necesita contar con la confianza de la mayoría de los miembros del Parlamento para seguir en el cargo. La administración pública pone en práctica muchas decisiones del Gobierno. Presta u organiza servicios, administra prestaciones e impuestos, mantiene registros oficiales, apoya la regulación y asesora sobre políticas públicas. Se espera que los funcionarios públicos sirvan al Gobierno de turno y respeten las normas legales y profesionales. Los tribunales son independientes de las ramas políticas. Los jueces interpretan y aplican la ley, resuelven disputas y protegen el ejercicio adecuado de las facultades legales. Una persona puede impugnar algunas decisiones del Gobierno mediante procedimientos legales, aunque los tribunales no sustituyen al Gobierno electo. Nueva Zelanda es un Estado unitario, por lo que el Parlamento nacional tiene la autoridad legislativa última. Las autoridades territoriales y los consejos regionales siguen teniendo competencias importantes sobre las carreteras locales, la planificación, las infraestructuras relacionadas con el agua, los residuos, las tasas y las instalaciones comunitarias. La relación entre la Corona y los maoríes es un aspecto central de la vida pública de Nueva Zelanda. Te Tiriti o Waitangi, también llamado Tratado de Waitangi, se interpreta y aplica mediante leyes, políticas e instituciones, y es objeto de debate público continuo sobre asociación, derechos, participación y reparación. En la vida cotidiana, el Estado puede ofrecer apoyo y protección, pero también recauda impuestos, establece normas y toma decisiones que afectan a las personas de distintas maneras. Los residentes pueden participar votando, contactando a sus representantes, presentando observaciones, utilizando servicios públicos, integrándose en grupos comunitarios y solicitando una revisión cuando una decisión parece ilegal o injusta.
El Estado en Nueva Zelanda
El Estado de Nueva Zelanda es el sistema público que promulga leyes, presta servicios nacionales, protege derechos y representa al país. Nueva Zelanda es una monarquía constitucional y una democracia parlamentaria con un único Parlamento nacional. Los ayuntamientos y consejos regionales se ocupan de muchos asuntos locales, pero Nueva Zelanda sigue siendo un Estado unitario, no una federación.
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