Corea del Sur ocupa la parte meridional de la península de Corea e incluye numerosas islas costeras. Gran parte del país es montañosa o accidentada, por lo que los bosques, las crestas y los valles son elementos centrales de su paisaje natural. En coreano, una montaña suele llamarse san. Muchas montañas tienen senderos señalizados, templos, zonas de descanso y conexiones de transporte público, lo que permite acercarse a la naturaleza sin alejarse mucho de una ciudad. El país también cuenta con ríos, embalses, llanuras, humedales, playas, costas rocosas y paisajes volcánicos. La isla de Jeju es especialmente conocida por sus formaciones volcánicas, mientras que las costas meridional y occidental contienen numerosas islas y extensas marismas mareales. Las marismas mareales coreanas se llaman getbol. Ofrecen lugares de alimentación y reproducción a aves, moluscos, cangrejos y otros animales silvestres, y también sostienen medios de vida costeros tradicionales. Los parques nacionales, provinciales y locales protegen paisajes importantes y facilitan el acceso organizado de los visitantes. El nivel de protección y las actividades permitidas varían; por eso, hay que respetar las señales y barreras aunque una zona parezca abierta. La primavera trae flores y nuevos brotes; el verano es cálido y húmedo; el otoño es conocido por el colorido de las hojas, y el invierno puede traer frío, nieve y hielo. La lluvia intensa, los vientos fuertes, el calor y las condiciones cambiantes de montaña pueden afectar a los planes al aire libre. Entre las actividades habituales al aire libre están el senderismo, los paseos por dulle-gil u otros caminos de larga distancia, la observación de aves, la acampada en lugares designados y las visitas a costas o humedales. A menudo hay buenas instalaciones, aunque los lugares populares pueden llenarse en temporada alta. La naturaleza ofrece recreación, aire más limpio, hábitat para la fauna, oportunidades educativas y un respiro de la vida urbana densa. Entre sus amenazas están la presión sobre los hábitats, la erosión, la basura, las especies invasoras, el desarrollo y las alteraciones causadas por un gran número de visitantes. Usar el entorno con respeto significa mantenerse en los senderos, llevarse los residuos, hacer poco ruido y dejar tranquilas las plantas, las rocas y los animales. Estos hábitos sencillos ayudan a conservar la salud y el atractivo de los diversos paisajes de Corea del Sur.
Naturaleza en Corea del Sur
La naturaleza de Corea del Sur reúne montañas boscosas, valles fluviales, llanuras fértiles, largas costas, islas y marismas mareales. Las montañas definen muchos paisajes, mientras que las áreas protegidas y los senderos señalizados acercan la naturaleza a las grandes ciudades. El tiempo estacional cambia mucho lo que se puede ver y cómo hay que prepararse.
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