Sudán no cuenta con un servicio o beneficio doméstico nacional para el entorno cotidiano. La gobernanza medioambiental se reparte entre el HCENR, los Consejos Estatales de Medio Ambiente y Recursos Naturales, los ministerios federales y estatales, las instituciones públicas, los organismos de la sociedad civil autorizados y la administración nativa. Los servicios de agua son prestados principalmente por corporaciones estatales de agua, servicios urbanos, puntos de agua y pozos; el apoyo de emergencia lo prestan los organismos del Clúster WASH, UNICEF y socios ejecutores. Entre las vías disponibles para obtener agua figuran el suministro por red, los pozos, la cloración, el cloro doméstico y los kits de bidones, el transporte de agua de emergencia en camiones, las reparaciones, la rehabilitación y la instalación de sistemas solares. De enero a junio de 2026, 6,6 millones de personas recibieron apoyo de agua segura. Alrededor de dos tercios de las intervenciones de emergencia se centraron en desplazados internos, personas retornadas y comunidades afectadas por el cólera o el conflicto, mientras que aproximadamente un tercio apoyó la recuperación y la sostenibilidad de la infraestructura. La construcción o rehabilitación de 120 instalaciones urbanas de agua llegó a 2,2 millones de personas, incluidas unas 600.000 que recuperaron el acceso mediante el sistema urbano de Nyala y más de 100.000 personas desplazadas internas mediante un sistema semipermanente en Tawila. La calidad y la cantidad de agua siguen siendo desiguales. Unas 4,4 millones de personas recibieron cloración de emergencia y vigilancia de calidad del agua, con más de 15.000 pruebas de cloro residual; el 46% de las muestras cumplía los estándares nacionales de agua potable. De la población evaluada, el 45% alcanzó el valor humanitario de referencia de 15 litros por persona al día, mientras que el 29% recibía entre 7,5 y 15 litros. El acceso se dirige principalmente según el lugar y la vulnerabilidad, especialmente en asentamientos de desplazados, zonas de retorno, focos de cólera y comunidades afectadas por conflictos. No se identificó una vía general de solicitud doméstica, un derecho universal, una tarifa nacional publicada ni un plazo fijo de servicio. La seguridad, la infraestructura, el combustible, las adquisiciones y la presencia de socios determinan si el apoyo está disponible. El apoyo de saneamiento e higiene incluye la construcción y reparación de letrinas, la retirada de lodos, los suministros de higiene y actividades de cambio de comportamiento. De enero a junio de 2026, 78.249 personas recibieron apoyo de saneamiento adecuado, 897.936 recibieron apoyo para cambiar sus hábitos de higiene y 369.799 recibieron suministros WASH esenciales. En algunos campamentos, una letrina sirve hasta a 100 personas, frente al valor de referencia de emergencia de 50. El desplazamiento, la falta de financiación, las deficiencias de construcción y mantenimiento, las limitaciones de retirada de lodos, los retrasos de adquisición y las restricciones de movimiento mantienen la defecación al aire libre y el agua insalubre como riesgos persistentes de brotes. La legislación medioambiental exige un estudio de viabilidad ambiental antes de que la autoridad competente autorice un proyecto o programa que pueda perjudicar el medio ambiente o los recursos naturales. El estudio debe llevar la firma de un Comité de Evaluación y Seguimiento constituido por el HCENR. Debe abordar los efectos previstos, las formas de evitar impactos negativos, las alternativas, la sostenibilidad de los recursos a largo plazo, la continuidad de la explotación de recursos no renovables cuando sea pertinente y las medidas de mitigación. No se identificó una tasa oficial, formulario de solicitud, plazo de tramitación ni fecha límite de presentación. Este requisito se refiere a proyectos que probablemente causen efectos negativos y no se aplica automáticamente a todas las actividades. El marco jurídico de Sudán abarca la contaminación atmosférica nociva, la contaminación de fuentes de agua, la contaminación del suelo, el vertido de residuos, la contaminación epidémica, el ruido excesivo, la iluminación industrial inadecuada, la tala de árboles, los daños a la cubierta vegetal, la desertificación y la ocupación de cauces naturales o rutas de inundación. No se identificó una serie nacional actual de resultados oficiales de vigilancia del aire, el ruido o la luz ni valores umbral de exposición residencial. Las autoridades competentes pueden establecer y publicar normas de control de la contaminación. Toda persona debe denunciar los peligros o infracciones medioambientales a la autoridad competente. La ley también reconoce el reembolso de los gastos de asistencia protectora necesaria y permite acciones civiles públicas sin demostrar una relación personal con el daño, con sujeción a las normas sobre derechos civiles y procedimiento. Una autoridad competente solo puede entrar o registrar un establecimiento, proyecto o lugar con permiso de la fiscalía competente. Un tribunal puede confiscar los materiales afectados, suspender una actividad o proyecto, revocar total o parcialmente una licencia y conceder una indemnización. Según el texto árabe consolidado vigente, la pena máxima es de tres años de prisión, una multa de hasta 10.000 libras sudanesas o ambas penas; las infracciones reiteradas pueden recibir penas dobles. Si existe un tribunal medioambiental, tiene jurisdicción; de lo contrario, se ocupa un tribunal penal ordinario. Las traducciones antiguas al inglés indican una moneda o cuantía distintas, por lo que prevalece el texto árabe consolidado vigente. Los restos explosivos de guerra pueden afectar a viviendas, patios, escuelas, hospitales y calles. El Centro Nacional de Acción contra las Minas, UNMAS y UNICEF apoyan la educación sobre los riesgos de artefactos explosivos y la asistencia a supervivientes, especialmente en Kordofán, el Nilo Azul, el Nilo Blanco, Sennar y el mar Rojo. Durante el primer semestre de 2026, 340.339 niños y cuidadores recibieron educación sobre riesgos o asistencia a supervivientes, y 61 niños supervivientes recibieron asistencia a víctimas. No se identificó un procedimiento público nacional de solicitud individual de desminado, una tasa o un plazo. La vía práctica consiste en evitar los objetos sospechosos, utilizar información comunitaria de seguridad y ponerse en contacto con socios de acción contra las minas para obtener una derivación; la inseguridad y las restricciones de acceso limitan la cobertura. La participación comunitaria se realiza mediante Extensores WASH en los 18 estados, movilizadores comunitarios, visitas a hogares, diálogos comunitarios, grupos de discusión y mensajes en lenguas locales. De enero a junio de 2026, el sistema integrado de comentarios registró 143.144 casos y 566 informes colectivos que representaban a unas 2,7 millones de personas. Los canales incluyen videollamadas de WhatsApp para personas con discapacidad auditiva y reclamaciones mediante códigos QR. Se han documentado sistemas de comentarios y derivación WASH en Kassala, el Nilo, Jartum, el Norte y Gedaref. Hay pruebas de canales de comentarios accesibles para personas con discapacidad auditiva, pero las fuentes revisadas no establecieron normas de accesibilidad física para las infraestructuras cotidianas de agua, saneamiento, espacios abiertos o espacio público. No se identificó un inventario nacional actual, un estándar mínimo de prestación, un derecho general de acceso, una tasa de mantenimiento ni un procedimiento de participación para los espacios verdes urbanos. La protección de la vegetación, el suelo, los cauces y los árboles sigue formando parte de la legislación medioambiental. La continuidad de los servicios está expuesta al conflicto, la escasez de electricidad y combustible, las restricciones de adquisición y movimiento, y las carencias de financiación. La necesidad de WASH para 2026 ascendía a 225.444.667 USD, con un déficit de financiación de 155.238.551 USD, o del 69%, a 30 de junio de 2026. La Reserva Central de Suministros WASH operaba en 11 estados mediante ocho centros, con 45 millones de USD de apoyo.
Entorno cotidiano en Sudán
El entorno cotidiano en Sudán está marcado por el agua y el saneamiento, el control de la contaminación, los riesgos de seguridad, los espacios verdes y abiertos, la accesibilidad, la participación y los cambios espaciales. Las responsabilidades formales están fragmentadas entre el Consejo Superior de Medio Ambiente y Recursos Naturales (HCENR), los consejos estatales, las corporaciones de agua, los servicios públicos, las autoridades públicas y los socios humanitarios de agua, saneamiento e higiene (WASH). El acceso al agua y al apoyo de seguridad depende mucho del lugar, la seguridad, la infraestructura, la financiación y la presencia de socios, más que de un servicio doméstico universal. La legislación medioambiental establece vías de denuncia, evaluación de proyectos y aplicación de normas, pero la vigilancia nacional, las tasas, los plazos y los estándares de espacios públicos no están disponibles de forma uniforme.
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