La agricultura y los asentamientos permanentes surgieron en las regiones afganas hace más de 6.000 años. Durante la Edad del Bronce se desarrolló una cultura urbana en el norte; Tepe Fullol está datado aproximadamente en el 2200 a. C. El lapislázuli y otras materias primas llegaron a las regiones vecinas a través de rutas comerciales. Bactria y los contextos del BMAC muestran que el desarrollo temprano tuvo varios centros. En la Antigüedad, distintas regiones afganas pertenecieron a la esfera de influencia de los aqueménidas, a los reinos surgidos después de la campaña de Alejandro alrededor del 328 a. C., al mundo seléucida y al Reino grecobactriano. Los contactos con entidades políticas maurias, indogriegas, escitas y partas, así como el Imperio kushán desde el siglo 1 hasta el siglo 3 d. C., conectaron Bactria, Gandhara, Kabul y la región de Helmand. El budismo, el zoroastrismo y otros cultos están atestiguados históricamente. A partir de las conquistas árabes iniciadas en el siglo VII surgieron entidades políticas islámicas. La islamización tuvo lugar durante varios siglos y fue diferente según la región. Los samánidas, gaznávidas y guridas dieron forma a centros como Gazni, Herat, Balj y Kabul. Posteriormente, los gobernantes selyúcidas, corasmios, mongoles y timúridas modificaron las conexiones políticas y culturales. La conquista mongola del siglo XIII y Herat como centro timúrida muestran que los ejes regionales de poder a menudo se extendían más allá de las fronteras estatales actuales. En la primera modernidad, los gobernantes mogoles, safávidas y uzbekos compitieron por distintas regiones afganas. La sublevación de Mirwais Hotak condujo a la dinastía Hotak, que existió de 1709 a 1738. Ahmad Shah Durrani gobernó de 1747 a 1772 y fundó un imperio que se extendía mucho más allá del Afganistán actual. Por ello, este período no puede interpretarse fácilmente como el surgimiento lineal de un Estado-nación moderno. La formación del Estado moderno estuvo acompañada de centralización, política fronteriza y violencia. Las tres guerras anglo-afganas tuvieron lugar de 1839 a 1842, de 1878 a 1880 y en 1919. Abdur Rahman Khan gobernó de 1880 a 1901 y reforzó el poder central mientras se reorganizaban las fronteras y las demarcaciones. La línea Durand (Durand Line) de 1893 sigue siendo objeto de disputa. Amanullah Khan logró la independencia en 1919 e inició reformas. La monarquía duró hasta 1973; después siguió la república de Daoud, que perduró hasta la Revolución de Saur de 1978. La historia reciente incluye el gobierno del Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA) y de la República Democrática, la intervención soviética iniciada en 1979, la retirada soviética en 1989, el conflicto en el que participaron los muyahidines, la caída del gobierno de Najibullah en 1992 y la guerra civil de la década de los noventa. Los talibanes tomaron Kabul en septiembre de 1996 y gobernaron hasta 2001. Después de que la operación militar dirigida por Estados Unidos comenzara el 7 de octubre de 2001, Kabul cayó el 13 de noviembre de 2001. El acuerdo de transición de Bonn condujo a la República Islámica con la Constitución de 2004, que duró hasta 2021. El 15 de agosto de 2021, el gobierno colapsó y los talibanes tomaron Kabul. Controlaron todo el país en poco tiempo y ejercen el poder de facto desde entonces. La oposición armada, el ISIL-KP, el desplazamiento, los daños a la población civil, la pérdida de archivos, las restricciones de los derechos de las mujeres y las niñas, y las consecuencias económicas y humanitarias forman parte del desarrollo histórico actual. La interpretación del período de 1978 a 2021 como Guerra Fría, guerra indirecta, revolución, guerra civil o conflicto entre el Estado y la sociedad se evalúa de distintas maneras. La investigación histórica en Afganistán utiliza fuentes en persa y dari, pastún, árabe, lenguas túrquicas, griego y chino, así como archivos coloniales e internacionales. Las crónicas, los documentos, las monedas, la arqueología, la arquitectura y la historia oral se complementan entre sí. Para cada fuente deben examinarse la procedencia, la datación, la traducción, la perspectiva y los posibles intereses políticos. El Centro de Afganistán de la Universidad de Kabul (Afghanistan Centre at Kabul University (ACKU)) y los Archivos Nacionales de Afganistán (National Archives of Afghanistan) son puntos de referencia centrales; el catálogo digital del primero también puede facilitar el acceso. Las posibilidades de acceso a archivos y sitios históricos, sin embargo, dependen de la institución, el gobierno, la provincia, la situación de seguridad, el idioma, el género y el proyecto de investigación. Puede ser necesaria una autorización escrita; no existen tarifas ni plazos uniformes en todo el país. Deben respetarse la protección de las fuentes y los objetos, el consentimiento para la historia oral y las normas contra las excavaciones, la retirada y la exportación no autorizadas. Kabul, Kandahar, Herat, Balj o Mazar, Bamiyán, Nangarhar, Badakhshan, Helmand y Gaur tienen trayectorias históricas propias. Bamiyán conecta capas históricas budistas e islámicas; la destrucción de las dos estatuas de Buda por los talibanes en 2001 es tanto un acontecimiento de la historia reciente como un caso de protección internacional del patrimonio cultural. Por ello, las afirmaciones históricas deben distinguir entre el desarrollo regional, el poder político, las tradiciones vivas y la protección del arte y los monumentos.
Historia afgana en Afganistán
La historia de Afganistán se extiende desde los primeros asentamientos hasta el presente. Las rutas comerciales, los cambios de gobernantes y los desarrollos regionales dieron forma al país. Las fuentes y las interpretaciones deben situarse en su contexto cronológico, regional y político.
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