Los hallazgos arqueológicos documentan el uso del territorio andorrano desde la prehistoria. En la Balma de la Margineda, los hallazgos indican una ocupación estacional para la caza de hace unos 14.000 años. Otras excavaciones abarcan desde el Epipaleolítico, alrededor de 10.000 a. C., hasta el Neolítico inicial, alrededor de 5.000 a 4.000 a. C.; la agricultura y la ganadería se extendieron desde aproximadamente 6.000 a. C. Yacimientos como Feixa del Moro, cerca de Juberri, la Dama de Segudet y la metalurgia de Cedre muestran el desarrollo de comunidades sedentarias. La cronología de Margineda cambió después de una revisión radiométrica, porque solo tres de las 10 fechas antiguas se consideran fiables. Roc d’Enclar documenta un uso durante la Edad del Bronce, alrededor de 1.800 a 1.500 a. C. Durante la Edad del Hierro, la trashumancia y la iberización tardía marcaron la región. La identificación de los andosinos con Andorra sigue siendo incierta. La romanización comenzó alrededor del siglo II a. C., concretamente alrededor del siglo 2 a. C., y continuó en la región hasta el siglo XII d. C. (siglo 12); las investigaciones arqueológicas más recientes complementan las interpretaciones históricas anteriores. Tras el colapso del dominio romano, Andorra quedó en la zona de transición entre los territorios visigodos y francos. Roc d’Enclar adquirió por ello una función defensiva. El primer documento conocido data de 843 y registra una donación de Carles el Calbs a Sunifred. La supuesta fundación por Carlomagno en 805, en cambio, pertenece a la tradición y no está respaldada por un documento correspondiente. En los siglos X y XI (siglos 10 y 11), gobernantes seculares y eclesiásticos compartieron la influencia; los obispos de Urgell ampliaron su posición. El dominio eclesiástico se consolidó en 1133 y en 1162 las parroquias lo reconocieron. Los acuerdos de 1278 y 1288 establecieron el gobierno compartido por el obispo de Urgell y el conde de Foix. Entre otras cuestiones, regularon la justicia, las obligaciones militares y las exacciones, y constituyen el punto de partida histórico del posterior principado y coprincipado. Un acta publicada del Consejo General (Consell General) data de 1289. El Consejo de la Tierra (Consell de la Terra) no fue inventado de nuevo en 1419; más bien, fue legitimado jurídicamente y consolidado en el plano organizativo. Los representantes electos (Síndics) mediaban entre la población y los gobernantes y participaban en exacciones como el impuesto tradicional (quèstia). En el siglo XV, la línea de los condes de Foix pasó a la dinastía navarra. El derecho de patronato de 1523 vinculó más estrechamente al obispado de Urgell con la política de los Habsburgo. Después de que Enrique IV de Francia ascendiera al trono en 1589, se mantuvieron los derechos franceses de copríncipe; en 1607 se incorporaron al dominio de la Corona francesa. Las guerras, el alojamiento de tropas y la presión sobre el abastecimiento impusieron una carga especial a Andorra entre aproximadamente 1600 y 1720, mientras se desarrollaba al mismo tiempo una práctica de neutralidad. La compilación jurídica (Manual Digest de les valls neutres d’Andorra) de 1748 codificó el orden heredado, pero también reflejó el poder de las élites y las desigualdades existentes. La compilación escrita complementaria (Politar Andorrà) de 1762 añadió elementos a ese orden escrito. La Revolución francesa interrumpió las relaciones con Francia en 1789; en 1793 la República rechazó inicialmente los derechos anteriores de coprincipado, antes de que Napoleón los restableciera en 1806. La reforma electoral de 1866 amplió el derecho de voto a todos los cabezas de familia (caps de casa) y reforzó el papel del Consejo General con 24 consejeros. Las escuelas para niñas de Canillo y las escuelas francesas de Sant Julià y Andorra la Vella muestran la transformación de la educación a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX (siglos 19 y 20). Al mismo tiempo, la ganadería ovina y las forjas tradicionales (Fargues), así como la economía textil, declinaron, mientras aumentaban la emigración y la presión para modernizarse. La empresa hidroeléctrica y de infraestructuras (FHASA) recibió una concesión el 27 de marzo de 1929; la empresa se constituyó el 5 de marzo de 1930. El contrato de 75 años para la energía hidroeléctrica y las infraestructuras empleó a unos 1.200 trabajadores. El 21 de marzo de 1931, esto dio lugar al primer movimiento moderno de huelgas obreras, y el 15 de mayo de 1931 se estableció la primera fuerza policial, con cinco agentes y un jefe. La Revolución Andorrana de 1933 introdujo el sufragio masculino universal a partir de los 25 años; en agosto entró la Gendarmería francesa. La Guerra Civil española provocó movimientos de refugiados y una crisis de abastecimiento de 1936 a 1939. Durante la Segunda Guerra Mundial, Andorra mantuvo su neutralidad de 1939 a 1945; al mismo tiempo, refugiados, evacuados y personas que ayudaban a otros a escapar utilizaron redes transfronterizas. Desde la década de los cincuenta creció el sector servicios y el turismo de masas comenzó en la década de los sesenta. Entre 1970 y 1999, el turismo, el comercio minorista y el sector financiero se expandieron con fuerza, mientras aumentaba la urbanización. El Consejo Ejecutivo se estableció en 1981. La Constitución fue aprobada por referéndum el 14 de marzo de 1993 y promulgada el 28 de abril de 1993. Andorra ingresó en las Naciones Unidas el 28 de julio de 1993 y en el Consejo de Europa en 1994. De 2000 a 2019, el desarrollo estuvo marcado por la armonización internacional de las normas y una integración más estrecha con Europa; la crisis mundial de 2008 se superó en 2014 o 2015. A lo largo de todos los periodos, la ubicación montañosa de Andorra influyó en el tránsito entre las regiones pirenaicas, la migración del ganado, el comercio, los movimientos de huida y la neutralidad. La gestión comunal de la tierra está documentada desde hace al menos 700 años. El valle de Madriu-Perafita-Claror (Madriu-Perafita-Claror) abarca 4.247 hectáreas, alrededor del nueve por ciento del territorio del país, y combina pastos, bosques, terrazas, caminos y una forja catalana. Cuatro municipios gestionan la zona; la UNESCO la incorporó a la Lista del Patrimonio Mundial en 2004, después de que la ley de protección de 2003 y las zonas protegidas posteriores de 2005 y 2006 establecieran la base jurídica. Existe un plan de gestión desde el 28 de diciembre de 2011. Para la investigación histórica, el Archivo Nacional de Andorra (Arxiu Nacional d’Andorra), el Ministerio de Cultura (Ministeri de Cultura), el servicio de Patrimonio Cultural (Patrimoni Cultural) y el Consejo General son puntos centrales de contacto. historia.ad y los servicios gubernamentales en línea son de acceso gratuito. En el Archivo Nacional, los usuarios externos de 18 años o más pueden investigar; quienes tienen entre 16 y 18 años necesitan la compañía de un progenitor o tutor. Se requiere una tarjeta de investigador o un documento de identidad, los originales solo son accesibles de forma limitada y no pueden presentarse más de tres solicitudes al mismo tiempo. No se realizan préstamos; las reproducciones se rigen por la normativa. Los fondos gubernamentales pueden permanecer cerrados durante 30 años por motivos de protección. Por tanto, la historia de Andorra se reconstruye no solo a partir de relatos, sino también de documentos, fechas arqueológicas y fuentes institucionales. El Proyecto Digital del Consejo General de 2023 publicó 19 documentos de 1289 a 1419 y muestra que la práctica parlamentaria existía mucho antes de 1419.
Historia en Andorra
La historia de Andorra se extiende desde los territorios de caza estacionales y los primeros asentamientos en los Pirineos hasta el Estado moderno con una Constitución e integración internacional. Su ubicación montañosa y su posición fronteriza marcaron la trashumancia, el comercio, la huida, la neutralidad y el desarrollo de las instituciones locales. Entre los principales puntos de inflexión figuran los acuerdos de reparto de poder (Pariatges) de 1278 y 1288, la reforma electoral de 1866 (Nova Reforma), la modernización del siglo XX (siglo 20) y la Constitución de 1993.
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