La agricultura y la ganadería aportan más de tres cuartas partes de los empleos y siguen siendo fundamentales para los medios de vida rurales. El trabajo rural suele combinar producción de subsistencia, trabajo familiar y actividad por cuenta propia. Los mercados laborales urbanos ofrecen más servicios, trabajo asalariado y oportunidades formales, aunque la industria y el petróleo generan relativamente pocos empleos en comparación con su importancia económica. Según la investigación citada, el petróleo representaba cerca del 15 % del PIB, el 41 % de los ingresos públicos y el 76 % de las exportaciones, mientras que la agricultura representaba alrededor del 40 % del PIB y sigue expuesta a sequías, inundaciones, inseguridad y desplazamiento. La última encuesta nacionalmente comparable de hogares y del mercado laboral es ECOSIT4, de 2018. Registró alrededor de 4,06 millones de personas ocupadas de 15 años o más, una tasa de participación de cerca del 59,4 % entre las personas de 15 a 64 años y una tasa de desempleo de la OIT de alrededor del 2 %. La tasa era aproximadamente del 5 % en las zonas urbanas y del 1 % en las rurales, pero estas cifras no reflejan el trabajo irregular, las horas insuficientes o los ingresos muy bajos. El tiempo de trabajo medio era de unas 33 horas semanales. La participación de las mujeres era inferior a la de los hombres —cerca del 50 % frente al 73 %— y ellas realizaban con más frecuencia trabajo no remunerado, informal o a tiempo parcial. La brecha de ingresos declarada era de alrededor del 43,3 %. Según los datos de 2018, el sector privado representaba cerca del 95,2 % de los empleos, mientras que el empleo público suponía menos del 5 %; la administración registraba alrededor de 117.578 puestos, o el 2,9 %. El empleo asalariado formal representaba aproximadamente el 7,9 %; por tanto, un puesto en una empresa registrada o en el Gobierno no es la vía habitual de entrada para la mayoría. Los contactos familiares, los vecinos, los maestros artesanos y las relaciones de mercado suelen conectar a las personas con el trabajo informal. La Oficina Nacional para la Promoción del Empleo (Office National pour la Promotion de l’Emploi, ONAPE) es el servicio público tripartito de empleo. Ofrece intermediación laboral, asesoramiento profesional, información sobre necesidades de competencias, reconversión, apoyo a la movilidad, servicios de inserción juvenil y asistencia para el autoempleo o las microempresas. Su servicio en línea incluye secciones para candidatos y empleadores, así como ofertas de empleo. Los registros administrativos enumeran servicios en Yamena, Moundou, Sarh, Bongor y Doba; también operan agencias privadas de colocación. La información pública verificada sobre los plazos de inscripción, las tasas de colocación y las comisiones es limitada. Más de la mitad de las personas de 15 a 64 años no tenía escolarización formal, según la investigación citada. La asistencia a la escuela secundaria en zonas rurales era de alrededor del 9 %, el analfabetismo juvenil se acercaba al 70 % y, a menudo, las competencias no se ajustaban a los empleos disponibles. La educación escolar y universitaria, los Centros de Formación Técnica y Profesional, el aprendizaje con empresas artesanales, la educación básica no formal, el aprendizaje en el lugar de trabajo y la experiencia en empresas familiares ofrecen distintas vías para adquirir competencias. Algunos proyectos respaldados por el Banco Mundial utilizaron un modelo con un 25 % de formación institucional y un 75 % de práctica, pero no es un estándar nacional. Según el programa, algunos de los programas individuales citados duraban entre unos 90 días y seis meses. Los salarios suelen ser bajos e inestables; por lo general, se gana más en Yamena y otras zonas urbanas, en los servicios y en la industria que en la agricultura. El último decreto de salario mínimo verificado de manera independiente en la investigación data de 2011: el SMIG era de 355 FCFA por hora, equivalente a 59.995 FCFA por 169 horas mensuales, y el SMAG era de 302,8 FCFA por hora, equivalente a 60.560 FCFA por 200 horas mensuales. No se confirmó de manera independiente ningún ajuste vigente, por lo que no deben considerarse importes actuales sin consultar a la autoridad competente. El Código Laboral, Ley 038/PR/96, regula contratos, salarios, jornada, vacaciones, seguridad, sindicatos y procedimientos de conflicto. Sus normas no cubren automáticamente a funcionarios públicos permanentes, militares, policías o integrantes del poder judicial; a menudo, las personas trabajadoras informales no cuentan con una protección laboral efectiva ni seguro social. La CNPS ofrece seguro social formal y la Inspección del Trabajo y el Tribunal Laboral apoyan la aplicación de la ley. El Fondo Nacional de Apoyo a la Formación Profesional (FONAP) apoya la formación profesional. El Instituto Nacional de Estadística, Estudios Económicos y Demográficos (INSEED) produce estadísticas oficiales, entre ellas ECOSIT4. Las organizaciones de empleadores y trabajadores incluyen el CNPT, la UST, la CLITT y la CIST. El Ministerio de la Función Pública, Trabajo y Diálogo Social supervisa el marco nacional. En la práctica, el acceso todavía varía mucho según el lugar, el género, la educación, la documentación, la infraestructura y los recursos del hogar. Chad también acoge a personas refugiadas de Sudán, la República Centroafricana, Nigeria y Camerún. La Ley de Asilo de 2020 reconoce derechos como la libertad de circulación, el trabajo, la tierra y los servicios. Un documento de identificación de refugiado puede facilitar el acceso al empleo, la banca y las telecomunicaciones, pero el acceso legal no garantiza el acceso práctico cuando hay limitaciones en los mercados, la financiación y la documentación. Según la investigación citada, a mediados de 2025 las personas refugiadas representaban alrededor de un tercio de la población del este de Chad. El mercado laboral está condicionado por el crecimiento demográfico —según la planificación del Banco Mundial, se espera que cada año se incorporen unas 200.000 personas jóvenes—, así como por la volatilidad del precio del petróleo, las crisis climáticas, la inseguridad y los desplazamientos. Chad Connexion 2030, el Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030 (PND), fija como objetivos las infraestructuras, los servicios básicos —incluidos la educación y el empleo—, el desarrollo económico e industrial y la mejora del entorno empresarial. La meta de crecimiento real anual de alrededor del 8 % y de una inversión cercana a 30.000 millones de USD es una aspiración del plan, no un resultado actual medido. Entre las áreas con posible empleo figuran el procesamiento agrícola, la ganadería, el algodón, la goma arábiga, el sésamo, las telecomunicaciones, el transporte y el emprendimiento ecológico o digital; sin embargo, persisten riesgos considerables relacionados con la financiación, la infraestructura, el capital humano, el clima y la seguridad.
Mercado laboral en Chad
El mercado laboral de Chad está dominado por la agricultura, la ganadería, el trabajo por cuenta propia y el trabajo familiar, mientras que la mayoría de los empleos siguen siendo informales. Los datos del Banco Mundial para 2025 estiman que cerca del 88 % de los empleos son informales; los datos de encuesta de 2018 registraron un desempleo oficial bajo, pero un subempleo oculto considerable. El acceso al empleo formal es mayor en Yamena y otros centros urbanos, especialmente en los servicios y el sector público.
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