El Estado de la Ciudad del Vaticano es un territorio soberano rodeado por Roma. Proporciona a la Santa Sede (Holy See) independencia territorial y respalda la labor del gobierno central de la Iglesia católica. La Santa Sede y la Ciudad del Vaticano están estrechamente vinculadas, pero no son lo mismo: la Santa Sede representa a la Iglesia en las relaciones internacionales, mientras que la Ciudad del Vaticano es el Estado territorial. El Papa ejerce la autoridad suprema en la Ciudad del Vaticano. Las funciones legislativas corresponden a la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano (Pontifical Commission for Vatican City); la administración ejecutiva está a cargo de la Gobernación (Governorate) y otras instituciones estatales, y los asuntos judiciales son competencia de los tribunales del Estado. El Estado no tiene niveles regionales ni municipales y abarca unos 0,44 kilómetros cuadrados. La Ciudad del Vaticano no celebra elecciones generales para elegir a su jefe de Estado ni a sus principales órganos de gobierno. El cónclave (Conclave) es una elección por voto secreto en la que los cardenales electores habilitados eligen al Papa. El candidato necesita al menos dos tercios de los votos de los electores participantes. Una vez elegido, el Papa se convierte en soberano y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Los demás cargos y órganos principales se nombran en lugar de elegirse mediante votación pública.
Política en la Ciudad del Vaticano
La política de la Ciudad del Vaticano combina la soberanía del Estado de la Ciudad del Vaticano con la función de gobierno de la Santa Sede. El Papa es el soberano y jefe de Estado, mientras que las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales se ejercen a través de instituciones nombradas bajo su autoridad. La Ciudad del Vaticano no celebra elecciones generales públicas; el principal proceso electoral es el cónclave, en el que los cardenales electores habilitados eligen al Papa.
VivAVia puede cometer errores. Comprueba la información importante.

