Los hogares obtienen alimentos en mercados, tiendas, supermercados, directamente de productores, maquis, puestos callejeros, restaurantes y hoteles. Por lo general, el acceso no está ligado a un derecho formal, pero el precio, la distancia, la oferta estacional, las condiciones de transporte y el poder adquisitivo pueden limitar lo que se puede comprar. En las zonas urbanas, especialmente en Abiyán, los proveedores formales e informales de alimentos ofrecen una amplia variedad de comidas; en las zonas rurales suelen tener más peso la cocina doméstica, los mercados locales, los maquis y la comida callejera. Los alimentos básicos principales incluyen mandioca, ñame, plátano, arroz, maíz, legumbres, verduras, frutas, pescado, carne y aceite de palma. La producción nacional de 2024 incluyó aproximadamente 7,39 millones de toneladas de mandioca, 6,96 millones de toneladas de ñame, 2,27 millones de toneladas de plátano, 1,83 millones de toneladas de maíz y 1,81 millones de toneladas de arroz. El arroz es un alimento básico importante en las ciudades, pero la producción nacional cubrió alrededor del 63 % de la demanda del país en 2024, por lo que quedó una brecha que se cubrió con importaciones. Los hábitos alimentarios varían en el país, pero no se ajustan a fronteras regionales rígidas. En las zonas costeras y del sur son comunes la mandioca, el attiéké, el plátano, el pescado y el marisco. En las zonas centrales y orientales existe una fuerte tradición de consumo de ñame; en el norte y las zonas de sabana se recurre más al maíz, arroz, mijo, sorgo, cacahuetes, ñame y carne. El attiéké es sémola de mandioca fermentada que se cuece al vapor antes de servirla. Otros platos conocidos son foutou, placali, kedjenou, garba, alloco, pescado a la parrilla, salsa graine y choukouya. Las comidas pueden combinar un alimento básico con pescado, carne, huevo o salsa. Las técnicas de cocina más comunes son cocer al vapor, hervir, asar a la parrilla, freír, guisar y fermentar. Las salsas suelen llevar tomate, chile, okra, cacahuete, semillas y aceite de palma. El conocimiento culinario se transmite mediante la observación y la enseñanza oral en los hogares, cocinas profesionales, mercados, restaurantes y ceremonias. En 2024, el conocimiento de la preparación del attiéké se añadió a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Las mujeres suelen desempeñar un papel importante en la preparación, la cocina, la conservación y la venta; los hombres suelen participar en el cultivo, la cosecha, el transporte y la molienda, aunque las funciones reales varían según el hogar y la comunidad. Los precios de los alimentos en XOF, el franco CFA, cambian según el mercado, la estación, la región, la proporción de productos importados, la ubicación urbana o rural, el producto y el tamaño de la porción. Las épocas de cosecha y escasez varían entre el norte y el sur; el clima, las importaciones, la demanda y los períodos de máxima demanda religiosa pueden causar cambios a corto plazo. El CNLVC publica topes de precios y requisitos de indicación para algunos productos, como arroz, azúcar, aceite, concentrado de tomate, pasta y baguettes, pero no existe una lista nacional estable de precios para todos los alimentos domésticos o comidas de restaurante. Comprueba el precio local vigente y el tamaño de la porción antes de comprar. Entre los riesgos para la seguridad alimentaria figuran los microbios, la contaminación química, los residuos de pesticidas, los medicamentos veterinarios, las micotoxinas, los envases no seguros y el calentamiento insuficiente. Los proveedores de alimentos deben cumplir las normas de higiene aplicables, pero el tipo de establecimiento por sí solo no garantiza que los alimentos sean seguros. En 2026 todavía se estaba elaborando la planificación nacional de seguridad alimentaria; una operación de control de choukouya en diez establecimientos encontró papel de cemento en ocho de ellos y dio lugar a incautaciones y citaciones. Los consumidores pueden informar de problemas de seguridad alimentaria a la Policía Sanitaria mediante la línea directa 143. El sistema alimentario implica a varios organismos públicos. MEMINADERPV y su Dirección de Cultivos Alimentarios coordinan medidas sobre cultivos alimentarios y seguridad alimentaria. La DPVCQ se ocupa de la sanidad vegetal, la calidad y los controles alimentarios, mientras que LANADA ofrece servicios de laboratorio agrícola y de seguridad alimentaria. El Ministerio de Comercio y LANEMA respaldan el análisis, la metrología y la protección del consumidor. MIRAH y DSVBA abarcan los alimentos de origen animal, y el Ministerio de Salud y la Policía Sanitaria se ocupan de la higiene y las inspecciones. El PMA, UNICEF y la FAO apoyan programas, pero no sustituyen a las autoridades públicas competentes. La política nutricional aborda tanto la desnutrición y las carencias de micronutrientes como el aumento del sobrepeso. El PNMN 2024–2027 se centra en la nutrición, pero la nutrición infantil sigue siendo motivo de preocupación: aproximadamente uno de cada cinco niños menores de cinco años presenta retraso del crecimiento. Entre 2017 y 2024, la lactancia materna exclusiva para bebés de 0 a 5 meses fue del 34 %, la introducción de alimentos blandos entre los 6 y 8 meses fue del 45 %, el consumo de al menos cinco grupos de alimentos fue del 28 % y la dieta mínima aceptable fue del 11 %. A partir de los seis meses, los primeros alimentos deben utilizar productos locales adecuados y diversificarse progresivamente; se presta especial atención a los primeros 1.000 días. Estas cifras describen la situación nutricional y no son una regla médica general para cada niño. El trabajo por una alimentación sostenible se centra en reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, fortalecer las cadenas de valor locales, mejorar la resiliencia climática, apoyar la producción que favorece la nutrición, la agroecología, la agroforestería y la pesca o acuicultura sostenibles. El programa SCALA se centra en las cadenas de valor de la mandioca y el anacardo, mientras que los programas de comidas escolares y restauración de tierras apoyan a los productores locales. La producción de cacao también conlleva riesgos de deforestación y retos para la agroforestería. Los proyectos urbanos y periurbanos incluyen agricultura local, compostaje y enfoques circulares, pero las soluciones sostenibles siguen fragmentadas y en desarrollo.
Alimentación en Costa de Marfil
La alimentación en Costa de Marfil combina la cocina doméstica, los mercados, los maquis, los vendedores ambulantes, los restaurantes y los hoteles. La oferta alimentaria básica incluye mandioca, ñame, plátano, arroz, maíz, legumbres, verduras, frutas, pescado, carne y aceite de palma; entre los platos regionales figuran attiéké, foutou, placali, kedjenou, garba y alloco. Los precios, la disponibilidad y la seguridad alimentaria varían según la estación, la región, los ingresos, las condiciones de abastecimiento y el tipo de proveedor.
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