La geografía natural de Eritrea cambia en distancias cortas. La depresión de Danakil se encuentra a unos 100 metros bajo el nivel del mar. Las tierras bajas orientales y la llanura costera del mar Rojo dan paso a la escarpa oriental y a la meseta de las tierras altas, donde las elevaciones suelen alcanzar entre 2.000 y 2.400 metros, y Emba Soira llega a los 3.018 metros. Las tierras bajas occidentales, los sistemas fluviales de Gash, Barka, Anseba y Setit, el archipiélago de Dahlak y la zona costera de Buri-Irrori-Hawakil añaden hábitats fluviales, insulares, de manglar, coral y praderas marinas. Eritrea tiene un clima cálido y, por lo general, árido. La precipitación anual media es de unos 380 milímetros, con menos de 50 milímetros en partes de la costa y más de 1.000 milímetros en sectores de la escarpa oriental. Más del 90 % del país recibe menos de 450 milímetros al año. La elevada evaporación potencial genera un déficit hídrico persistente. Aun así, las lluvias intensas pueden producir inundaciones repentinas, mientras que las sequías, el calor, las tormentas, la desertificación y los incendios forestales afectan a los ecosistemas y los medios de vida. Los matorrales y la vegetación arbustiva cubren unos 53.400 kilómetros cuadrados, el 42,4 % de la superficie terrestre de referencia registrada. Los pastizales ocupan unos 25.700 kilómetros cuadrados; los bosques abiertos, unos 11.200; las tierras agrícolas, unos 7.700; los bosques densos, unos 4.600; y los bosques de ribera, unos 1.900. Los manglares abarcan unos 100 kilómetros cuadrados, mientras que las tierras estériles cubren unos 18.700. Estas cifras se basan principalmente en datos de 1997 y 2008, por lo que no se pueden medir con fiabilidad los cambios actuales en todas las zonas. Entre los hábitats prioritarios figuran los bosques de Juniperus y Olea de Semienawi-Debubawi Bahri, el corredor fluvial y de elefantes de Gash-Setit, la península de Buri, el sistema costero e insular de Irrori-Hawakil, el estuario de Berasole, los hábitats marinos de Dahlak y los cierres gestionados por las comunidades. La biodiversidad eritrea incluye al asno salvaje africano en la zona de Danakil, a los elefantes de Gash-Setit, a Olea africana y a Juniperus procera. La fauna marina incluye tortugas, dugongos, tiburones, ballenas, delfines, corales, manglares, praderas marinas, algas y aves migratorias o nidificantes. La información disponible registra cinco especies de tortugas marinas, incluidas especies clasificadas como en peligro, en peligro crítico o vulnerables. Un inventario marino registró 1.367 especies, aunque muchos taxones todavía no han sido evaluados. Las principales presiones son la pérdida y fragmentación de hábitats, la deforestación para obtener leña, carbón vegetal y madera, el sobrepastoreo, la expansión agrícola, los asentamientos, las infraestructuras y la minería. Entre las presiones marinas figuran la pesca excesiva e ilegal, la pesca de arrastre, la explotación de pepinos de mar y tiburones, la tala y el pastoreo en manglares, los plásticos, el petróleo, las aguas residuales y la escorrentía agrícola. Las especies invasoras y las enfermedades añaden otros riesgos. El calentamiento y la acidificación de los océanos y la subida del nivel del mar afectan a los ecosistemas costeros; la ola de calor de 2023 estuvo vinculada a un blanqueamiento y una mortalidad extensos de corales. La Estrategia y Plan de Acción Nacional Actualizados para la Biodiversidad 2026-2030 no documentan un sistema nacional de áreas protegidas plenamente operativo. La Directiva MLWE/02/2023 asigna responsabilidades relativas a las áreas protegidas. Entre las áreas establecidas mediante directiva o de facto figuran Semienawi-Debubawi Bahri, con unos 110.000 hectáreas; el Santuario de Elefantes de Gash-Setit, con unos 44.270 hectáreas; y la zona marina y costera de Buri-Irrori-Hawakil, con unos 154.000 hectáreas. Los cierres gestionados por las comunidades abarcan unos 244.000 hectáreas y hay otras ocho propuestas que cubren unos 391.972 hectáreas. El objetivo nacional es proteger el 10 % de las tierras y aguas territoriales para 2030, pero las áreas previstas no equivalen a zonas oficializadas y plenamente gestionadas. El Departamento de Medio Ambiente del Ministerio de Tierras, Agua y Medio Ambiente coordina la política de biodiversidad, las evaluaciones de impacto ambiental y los compromisos internacionales en materia de biodiversidad. El Ministerio de Agricultura se ocupa de los bosques, la agrobiodiversidad, la conservación genética, la desertificación y los convenios pertinentes sobre comercio de fauna silvestre. La Autoridad Forestal y de Vida Silvestre administra los bosques terrestres, la fauna, los permisos y las áreas terrestres protegidas. El Ministerio de Recursos Marinos gestiona la biodiversidad marina, costera e insular y la pesca. Las autoridades de zoba, subzoba y kebabi, las comunidades, las instituciones de investigación y los organismos de formación también contribuyen a la implementación. Las comunidades están reconocidas como custodias y beneficiarias; los conocimientos consuetudinarios, los cierres locales y la vigilancia forman parte de las prácticas de conservación. La población utiliza los recursos naturales para el pastoreo, el agropastoreo, la agricultura de secano, la pesca, la obtención de leña y carbón vegetal, los productos forestales no madereros y las verduras silvestres. La recolección, el transporte, la importación, la exportación y la extracción de productos forestales o de fauna silvestre requieren permisos conforme a la Proclamación 155/2006 y los Avisos Legales 111-112/2006. La normativa pesquera contempla licencias, vedas y zonas cerradas, restricciones de artes de pesca y prohibiciones que afectan a especies amenazadas o protegidas. No se encontró un tarifario nacional fiable para permisos de acceso a espacios naturales o de uso de recursos; las normas de acceso, la infraestructura y las tarifas varían según el sitio y la práctica local. Las actividades relacionadas con la naturaleza incluyen nadar en la costa, practicar esnórquel, bucear, navegar, hacer senderismo y observar aves o fauna silvestre, sobre todo en Dahlak y el mar Rojo, Semienawi-Bahri y Buri-Irrori-Hawakil. El desarrollo turístico debe supeditarse a las salvaguardias para los hábitats y las especies. La entrada del ganado en Gash-Setit, la competencia entre fauna, ganado y personas en la zona de Danakil, los asentamientos, el pastoreo y la sequía pueden generar conflictos entre las personas y la fauna silvestre. No se ha documentado un sistema universal de indemnización o reparto de beneficios; se prevén medidas comunitarias de resolución de conflictos y un mecanismo de reparto de beneficios para áreas protegidas para 2027-2030. Se han planificado campañas de sensibilización sobre biodiversidad, formación de guardabosques y exploradores de fauna silvestre, extensión y la integración de conocimientos científicos y tradicionales, pero la escasez de conocimientos taxonómicos, el seguimiento limitado y la capacidad institucional insuficiente siguen siendo problemas importantes.
Naturaleza en Eritrea
Eritrea alberga paisajes naturales muy contrastantes, desde la depresión de Danakil y la costa del mar Rojo hasta la escarpa oriental, los bosques de las tierras altas, las tierras bajas occidentales y los sistemas fluviales. Sus ecosistemas sustentan el pastoreo, la agricultura, la pesca, la recolección de leña, la vida silvestre y el turismo, pero la sequía, el sobrepastoreo, la pérdida de hábitat, la pesca excesiva y el blanqueamiento de corales aumentan la presión sobre ellos. Hay políticas, cierres locales y áreas protegidas propuestas, aunque no se ha documentado un sistema nacional de áreas protegidas plenamente operativo.
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