La Proclamación de Tierras n.º 58/1994 de Eritrea establece que las tierras son propiedad del Estado. Los ciudadanos eritreienses mayores de 18 años pueden recibir derechos de usufructo sin discriminación formal por razón de género. Estos derechos pueden permitir un uso a largo plazo o vitalicio, y la ley permite arrendar la totalidad o parte de la tierra y transferir derechos a los hijos conforme a las normas aplicables. Los organismos administrativos de tierras clasifican, asignan e inscriben los terrenos; el Departamento de Desarrollo Urbano del Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio de Tierras, Agua y Medio Ambiente, las comisiones de tierras, los municipios y otros organismos de vivienda pueden tener distintas responsabilidades. Las fuentes públicas no documentan de manera coherente las funciones actuales de algunas instituciones. En las zonas rurales, la vivienda suele depender de ser residente permanente o contar con permiso de asentamiento, de terrenos comunitarios de aldea llamados tiessa, tiesa o tessa, y de la autoconstrucción con materiales locales como tierra, madera y hierba. El trabajo comunitario puede contribuir a la construcción. En las ciudades es más habitual disponer de una parcela residencial asignada o de un terreno arrendado, un permiso de construcción o uso y la inscripción catastral o registral de la propiedad. La información sobre esta vía es más sólida para lugares como Asmara, Massawa y Mendefera; no debe darse por supuesto que los procedimientos sean idénticos en todo Eritrea. El alquiler formal, público y privado, coexiste con los arrendamientos privados informales. La Comisión de Vivienda de Asmara registró contratos de alquiler públicos y privados en 2004 y 2005, y en Asmara se introdujo un control de alquileres. La información pública disponible no permite establecer suficientemente las normas nacionales actuales sobre rescisión, reparaciones, depósitos, obligaciones de los inquilinos o apelación de disputas. Por tanto, quien alquile debería verificar que el arrendador tiene derecho a alquilar la vivienda, pedir un contrato escrito, aclarar el alquiler y las fechas de pago, y conservar recibos y pruebas de inscripción cuando existan. En la práctica, un permiso de construcción es esencial. Las viviendas construidas sin autorización o en parcelas asignadas recientemente han estado expuestas a riesgos de demolición o desalojo, y las ventas no autorizadas de terrenos no garantizan un derecho seguro. Un expediente fiable de vivienda debería reunir la asignación o el arrendamiento, el permiso de construcción o uso, la inscripción catastral o registral y cualquier documento posterior de transferencia. La reasignación estatal, la falta de claridad sobre los alquileres, la demolición y el desalojo son riesgos importantes cuando faltan esos documentos. La financiación de vivienda depende en gran medida de fondos personales, construcción por etapas y remesas de la diáspora eritrea. Se relaciona a los bancos de Vivienda y Comercio de Eritrea, Comercial de Eritrea y de Inversión y Desarrollo de Eritrea con la financiación, pero los préstamos pueden verse limitados por requisitos de garantías elevados, los costes de los intereses y prácticas de aprobación rígidas. Un indicador sectorial de 2023 identificó un proveedor de hipotecas, pero no ofreció una cifra fiable del volumen hipotecario. El Proyecto de Vivienda de Asmara descrito en 2013 exigía a los ciudadanos que reunían los requisitos y habían cumplido el servicio nacional un depósito del 25 % y el pago del resto en dos años; esas condiciones eran propias del proyecto y no establecen una regla nacional general. La construcción o adquisición de viviendas por parte de la diáspora puede estar sujeta a restricciones o aprobaciones adicionales. Los extranjeros solo pueden obtener un arrendamiento o usufructo con permiso especial del Presidente. Un indicador del Banco Mundial de 2020 registró 11 procedimientos, 78 días y costes de alrededor del 9 % del valor de la propiedad para inscribirla, pero no constituye un promedio nacional actual. Una estimación indicativa de 2023 situó el precio de la unidad urbana formal más barata de 30 metros cuadrados en unos ERN 296.296 y el de 50 kilogramos de cemento en unos ERN 489; son indicadores fechados, no precios actuales de mercado. Eritrea no dispone de un censo nacional fiable y actual de vivienda o población, y la información pública sobre alquileres y costes de vivienda promedio sigue siendo limitada. El acceso al agua, el saneamiento, la electricidad y el transporte varía considerablemente según el lugar. En las ciudades puede haber pobreza y hacinamiento, mientras que el suministro y la calidad de la construcción en zonas rurales son heterogéneos. Las mujeres tienen acceso formal igualitario a la tierra conforme a la ley, pero las prácticas de herencia y bienes matrimoniales varían según la región y el contexto religioso; hay diferencias documentadas entre las normas formales y su aplicación.
Vivienda en Eritrea
La vivienda en Eritrea combina la administración estatal del uso del suelo con alquileres formales e informales y la autoconstrucción. Por lo general, los ciudadanos eritreienses mayores de 18 años pueden obtener derechos de usufructo sin discriminación, es decir, derechos reconocidos legalmente para usar terrenos estatales; aun así, el acceso a un terreno o una vivienda depende de la asignación, los permisos y la inscripción. En zonas rurales son comunes las tierras comunitarias llamadas tiessa, tiesa o tessa y las viviendas construidas localmente; en las ciudades suele haber parcelas asignadas o terrenos arrendados y un permiso de construcción. El acceso al agua, saneamiento, electricidad y transporte, así como la asequibilidad y la calidad de la construcción, varía mucho según el lugar.
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