Haití tiene un panorama religioso amplio y diverso. Entre las comunidades protestantes hay iglesias metodistas, luteranas, presbiterianas, pentecostales, del Ejército de Salvación, adventistas del séptimo día, bautistas y de otras denominaciones. Se ha informado que alrededor del 60 % de los protestantes, incluidos grupos evangélicos, estaban afiliados a la Federación Protestante. La Iglesia católica tiene una importante red nacional de parroquias, escuelas y órdenes religiosas. El vudú, también llamado vudú haitiano o Vaudou, se practica en casas y comunidades descentralizadas, en lugar de contar con una jerarquía uniforme. Algunas personas practicantes se identifican tanto con el catolicismo como con el vudú. Las comunidades musulmanas incluyen grupos suníes, chiíes y ahmadíes. La comunidad judía es pequeña, y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha declarado una afiliación mayor, concentrada principalmente en Puerto Príncipe. Las estimaciones comunitarias de las poblaciones musulmana, judía y de los Santos de los Últimos Días no proceden de un censo oficial. Las estimaciones nacionales más recientes citadas proceden de un informe del Gobierno de Estados Unidos de 2023 basado en la Encuesta sobre Mortalidad, Morbilidad y Utilización de Servicios de 2017. El informe señaló que el 52 % era protestante, el 35 % católico, el 2 % practicante de vudú y el 11 % no declaró preferencia religiosa. Estas cifras no deben considerarse un censo actual preciso: las identidades religiosas pueden superponerse mediante el sincretismo, la inseguridad limita la recopilación de datos y no se dispone de una precisión censal nacional actual. La Constitución de Haití, adoptada en 1987 y enmendada en 2011, protege la libertad religiosa y el libre ejercicio de las creencias. Permite la práctica religiosa salvo cuando perturbe el orden público o la paz, y protege a las personas contra la afiliación forzada o la enseñanza que contradiga sus convicciones. Las pruebas disponibles no acreditan una religión estatal. Haití también es parte del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que respalda la protección de la libertad de pensamiento, conciencia y religión. El Bureau du Culte, también llamado Bureau of Worship u Oficina de Culto, depende del Ministère des Affaires étrangères et des Cultes. Inscribe organizaciones religiosas y misioneras, certifica las credenciales del clero, autoriza actividades, promueve la tolerancia y puede contribuir a arbitrar conflictos dentro de grupos religiosos o entre ellos. Por lo general, una organización que solicita su inscripción presenta, a través de un proceso de varias etapas, las cualificaciones de sus dirigentes, un directorio de miembros, una lista de proyectos sociales e informes anuales de actividades. La inscripción puede facilitar una posible exención fiscal, la exención de derechos de importación sobre artículos de iglesias, la condición de parte protegida en litigios y la posibilidad de solicitar terrenos públicos para escuelas. Las fuentes consultadas no indican que se sancione la práctica religiosa privada de un grupo no inscrito, pero tampoco confirman para las organizaciones no inscritas los mismos beneficios formales. La certificación del clero tiene un proceso separado. Por lo general, una organización religiosa patrocina a la persona solicitante, que presenta unos diez documentos, entre ellos la acreditación de estudios secundarios y universitarios o de seminario religioso, además de un certificado policial que indica que no hay órdenes de detención pendientes. El Ministerio de Justicia lleva a cabo la ceremonia del juramento. El clero certificado puede obtener autoridad legal para celebrar matrimonios civiles y bautismos. Los misioneros extranjeros están sujetos a los mismos requisitos administrativos y legales. Las tasas oficiales de inscripción y certificación del clero no se publican de forma fiable, ni se ha confirmado un plazo general de tramitación. El BOW informó que en 2023 no se inscribieron grupos religiosos nuevos. A finales de ese año, los grupos suníes y chiíes aún no habían completado el trámite, y a finales de 2021 no se había certificado a ningún imán musulmán. La estructura del vudú haitiano no se ajusta fácilmente a los criterios de inscripción diseñados para organizaciones jerárquicas. Las cifras históricas de certificación registradas a finales de 2021 incluían 9.195 pastores protestantes, 704 sacerdotes católicos y 2 miembros del clero vudú. Describen el clero certificado en aquel momento, no la capacidad nacional actual. Los ritos religiosos pueden celebrarse en el culto privado sin inscripción, pero las fuentes no establecen efectos civiles para todos los ritos no inscritos. Por tanto, el reconocimiento civil depende de la vía jurídica pertinente, especialmente cuando se busca que un matrimonio o bautismo tenga efectos oficiales. La Iglesia católica mantiene una relación jurídica adicional con el Estado haitiano. El Concordato de 1860 con la Santa Sede establece protección y apoyo económico del Estado, incluidos estipendios mensuales para algunos sacerdotes. Según un protocolo de 1984, la Santa Sede nombra en exclusiva a los obispos, aunque el Gobierno puede comunicar objeciones confidenciales dentro de 30 días, prorrogables por otros 60 en el procedimiento especificado. Obispos, vicarios, párrocos y directores de escuelas religiosas también deben prestar juramento en virtud de este acuerdo. El vudú fue reconocido como religión plena e igual a las demás mediante una decisión presidencial de 2003. Entre sus términos locales se encuentran Vodouisant para una persona practicante, houngan u oungan para un líder religioso, manbo para una líder religiosa, lakou para un ámbito comunitario, ounfò para una casa de vudú, lwa para los seres espirituales y sèvis para una ceremonia. La Confédération Nationale Vodou Haïtienne, o Konfederasyon Nasyonal Vodou Ayisyen, aporta una forma de representación, pero el vudú sigue siendo en gran medida informal y descentralizado. En zonas rurales, algunas personas practicantes ocultan o limitan sus manifestaciones públicas debido al estigma social; las acusaciones que vinculan el vudú con las pandillas también han contribuido a las amenazas y la violencia. Las escuelas religiosas ocupan un lugar importante en la educación haitiana. Alrededor del 75 % del alumnado de primaria y el 82 % del de secundaria asiste a escuelas privadas, que suelen ser religiosas. Las escuelas católicas representan aproximadamente el 15 % de todas las escuelas y el 16 % de la matrícula, mientras que las públicas representan cerca del 12 %; el resto incluye escuelas protestantes, organizaciones laicas sin fines de lucro y centros con fines de lucro. El acceso y la calidad varían mucho según la zona y la institución en que haya seguridad. Los líderes católicos y protestantes señalaron que el Ministerio de Educación no financió las escuelas religiosas durante el curso 2022–2023. La práctica religiosa también afecta al calendario público. El Corpus Christi, conocido localmente como Fête Dieu, es una fiesta nacional oficial. En 2024, la Primature anunció el cierre de las administraciones públicas, las escuelas, las universidades, el comercio y la industria con motivo de esta celebración. El calendario religioso nacional también incluye el Viernes Santo, la Pascua, la Asunción, el Día de Todos los Santos, el Día de los Difuntos y la Navidad. En 2017 se registró el anuncio del Gobierno sobre el cierre los días 1 y 2 de noviembre. Conviene comprobar las fechas y los cierres en el aviso oficial del año correspondiente, ya que las condiciones de funcionamiento pueden cambiar. Entre los organismos dedicados al diálogo interreligioso están Religions for Peace, la Federación Protestante, la Mission Sociale des Églises Haïtiennes, la Confédération Nationale Vodou Haïtienne y el Conseil National des Musulmans Haïtiens. Su labor incluye combatir el estigma religioso, apoyar la libertad de religión y promover la paz. El BOW también cumple una función en materia de tolerancia y arbitraje de conflictos. El clero inscrito puede celebrar matrimonios y bautismos civiles tras completar el proceso de juramento requerido. Las comunidades celebran localmente funerales y otros ritos de acontecimientos vitales, pero las fuentes consultadas no acreditan una vía civil nacional específica ni un tarifario estándar para ellos. Las comunidades religiosas también prestan servicios sociales y gestionan escuelas, por lo que la inseguridad puede afectar a la educación y al apoyo comunitario, además del culto. La libertad jurídica no elimina los riesgos prácticos de seguridad. Las pandillas han secuestrado a líderes religiosos y fieles, han exigido pagos de protección a iglesias y han atacado o saqueado lugares de culto y escuelas. Estas condiciones restringen el culto, la inscripción y los desplazamientos del clero en Puerto Príncipe y otras zonas afectadas. Los riesgos afectan a las comunidades católicas, protestantes, vudú, musulmanas y judías, aunque la forma e intensidad varían según el lugar. Las diferencias entre zonas dependen principalmente de la inseguridad y de la presencia de instituciones operativas, no de normas religiosas formales distintas para cada localidad.
Religión en Haití
La religión en Haití incluye comunidades católicas, protestantes, vudú, musulmanas, judías y de otras confesiones. El culto, las escuelas, las fiestas y los acontecimientos vitales vinculan la religión con la vida pública y privada. Haití protege la libertad religiosa, mientras que la inscripción puede otorgar beneficios formales a las organizaciones y autoridad civil al clero. La inseguridad restringe el acceso a lugares de culto, escuelas, líderes y trámites de inscripción.
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