Libia tiene tres grandes entornos naturales: la costa mediterránea y las llanuras costeras; las tierras altas del norte, como los montes Nafusa y Jabal Akhdar; y el Sáhara, que incluye Hamada al-Hamra, los mares de arena de Idhan Ubari y Murzuq, la cuenca de Kufra, Jabal al-Owainat, los uadis y los oasis. Alrededor del 93 % del país recibe menos de 100 milímetros de lluvia al año y Libia no tiene aportes perennes de agua superficial. Por ello, los sistemas hídricos dependen en gran medida de aguas subterráneas fósiles no renovables, lo que vuelve especialmente sensibles a la extracción y a la salinidad los oasis, los humedales y la agricultura de regadío. Los ecosistemas costeros, montañosos y desérticos albergan más de 1.800 especies de plantas registradas. Jabal Akhdar tiene la mayor diversidad vegetal local e incluye matorral mediterráneo, bosques y estepas. La vegetación del desierto y los oasis incluye palmeras datileras, Tamarix, Acacia tortilis, Ziziphus lotus y Stipagrostis. Entre las lagunas costeras y los sistemas de humedales figuran Farwa, Ain Ziana, la bahía de Bomba y Ain Ghazala. El entorno marino contiene praderas de Posidonia oceanica en gran parte de la costa y Cymodocea nodosa en algunas zonas. En 2020, investigadores registraron 343 especies de moluscos marinos; la información sobre cetáceos sigue siendo limitada: hay constancia de delfines, pero el seguimiento nacional es escaso. El trabajo de conservación se centra en las hienas rayadas, las tortugas griegas, las avutardas hubara, las aves acuáticas residentes y migratorias, las tortugas marinas, las praderas marinas, los peces marinos y los invertebrados. Caretta caretta es la principal tortuga marina nidificante estudiada; Chelonia mydas y Dermochelys coriacea se registran con menor frecuencia o de manera irregular. Las investigaciones disponibles aún preveían elaborar listas rojas nacionales y evaluaciones de especies endémicas, por lo que el estado de conservación de algunas especies sigue siendo incierto. El Ministerio de Medio Ambiente y su Departamento de Conservación de la Naturaleza son los principales organismos formales de protección de la naturaleza. El Centro de Investigación de Biología Marina de Tajura contribuye a la investigación marina. Entre los programas ministeriales figuran el Censo Invernal de Aves Acuáticas y el Programa Libio para las Tortugas Marinas. Libia es parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica desde el 10 de octubre de 2001 y su Estrategia y Plan de Acción Nacionales sobre Biodiversidad abarca de 2023 a 2030. Las categorías de protección libias incluyen reservas naturales, bosques, fauna silvestre y recursos marinos conforme al marco nacional sobre fauna silvestre, citado habitualmente como Ley 15/1371. La Estrategia y Plan de Acción Nacionales sobre Biodiversidad informa de 15 reservas existentes y fijó para 2025 el objetivo de preparar planes de gestión, pero es necesario comprobar localmente el estado operativo de cada sitio y sus planes. Una instantánea de mayo de 2021 de la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas enumeró cinco áreas protegidas notificadas, que cubrían el 0,1 % de la superficie terrestre (2.084,2 kilómetros cuadrados) y el 0,6 % de las áreas marinas (2.267,9 kilómetros cuadrados). Estas cifras no son directamente equivalentes al número de reservas nacionales. En esa instantánea no se registró ninguna otra medida eficaz de conservación basada en áreas. La Reserva de la Biosfera Ashaafean, en el noreste de Nafusa, se estableció mediante decreto gubernamental en 1978 e incluye bosque seco, estepa y Sáhara hiperárido. Su zona núcleo registrada abarca 83.060 hectáreas y alberga hienas rayadas, tortugas griegas y avutardas hubara. En la zona de la reserva continúan la agricultura tradicional, la recolección de madera y la apicultura; se calcula que allí viven unas 65.000 personas. Libia también tiene dos humedales Ramsar, Ain Elshakika y Ain Elzarga, designados el 5 de abril de 2000 en la región de Jabal al Akhdar y Darnah-Tobruk. En conjunto cubren 83 hectáreas e incluyen sebjas hipersalinas, marismas, saladares, dunas, conexiones con el mar y manantiales que sostienen aves acuáticas migratorias. La naturaleza se utiliza para la pesca marina, el pastoreo, la agricultura en oasis, actividades locales de playa y pícnic, investigación y posibles actividades de observación de aves o ecoturismo. El acceso depende del sitio y de la seguridad. La información disponible no establece un calendario nacional fiable de reservas, tarifas o permisos de visita. El acceso para investigación debería organizarse a través de la autoridad competente. La actividad de anidación de tortugas se concentra principalmente en verano, mientras que los censos de aves acuáticas se realizan en invierno. La caza de fauna silvestre requiere licencia o permiso; está prohibida en las áreas protegidas, salvo cuando se trate de investigación científica autorizada. Se prohíben los explosivos, las sustancias tóxicas y otros métodos de pesca perjudiciales. La tala de bosques, los incendios, el vertido de residuos y el pastoreo u otros usos no autorizados pueden estar restringidos o prohibidos conforme al marco aplicable, pero las normas de aplicación y las sanciones vigentes deben comprobarse localmente. Entre las principales presiones figuran el sobrepastoreo, la lenta recuperación de los pastos, la expansión agrícola y urbana, la deforestación, la producción de carbón vegetal, la sequía, el calor, la desertificación, la salinización del suelo, los incendios forestales, las especies invasoras, las aguas residuales sin tratar, los residuos sólidos, los plaguicidas, los fertilizantes, la contaminación por petróleo y sentinas, la pesca destructiva, la sobrepesca, la extracción de arena y la destrucción de huevos o nidos de tortuga. Por ello, la conservación puede entrar en conflicto con la pesca, el pastoreo, la agricultura, los asentamientos y el turismo. El ocio general, la respuesta ante desastres, la arqueología y los problemas de contaminación sin impacto directo sobre la naturaleza corresponden a otras áreas temáticas.
Naturaleza en Libia
La naturaleza de Libia abarca desde las costas mediterráneas, las lagunas y las montañas del norte hasta las mesetas del Sáhara, los mares de arena, los uadis y los oasis. En estos ecosistemas hay más de 1.800 especies de plantas, humedales costeros, praderas de fanerógamas marinas, tortugas marinas, aves acuáticas y fauna desértica. La grave escasez de agua, la degradación del suelo, la contaminación, la sobrepesca, la caza y la expansión de los asentamientos presionan los hábitats y las especies.
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