Entre las formas de vivienda habituales en Malí figuran la concesión con varios hogares, la casa independiente sencilla, la casa de banco, los apartamentos y las tiendas de campaña. Una concesión es una propiedad residencial compartida que contiene espacios separados para varios hogares. ENSAN 2024 registró las concesiones con varios hogares como el tipo más frecuente, con un 58,2 %, seguidas de las casas independientes sencillas, con un 20,5 %; las casas de banco, con un 8,2 %; y los edificios de apartamentos, con un 2,7 %. Las paredes y cercas se construían principalmente con banco, materiales duraderos o semiduraderos. En Bamako, la proporción de paredes duraderas era mucho mayor, del 78,1 %, mientras que las tiendas de campaña eran especialmente habituales en Kidal y Ménaka. RGPH5 2022 registró que el 2 % de la población era nómada y que el 3,3 % de los hogares eran nómadas; un hogar nómada carece de vivienda fija y se desplaza continuamente. Las personas consiguen vivienda mediante alquiler privado, alojamiento familiar o comunitario, autoconstrucción gradual, adquisición consuetudinaria, parcelación municipal o privada, parcelas estatales o de autoridades locales, terrenos urbanizados de ACI, vivienda social de OMH, alojamiento proporcionado por empleadores y compra o construcción financiada por bancos. La autoconstrucción suele realizarse habitación por habitación. Las transferencias consuetudinarias y las ventas locales pueden facilitar el acceso más rápido, pero una parcela sin título puede implicar dobles ventas, reclamaciones contrapuestas, documentos en conflicto, desalojo o demolición y escasas conexiones a carreteras, agua, saneamiento o electricidad. Una promesa local o un acta consuetudinaria no equivalen a un título de propiedad. Las cuestiones formales sobre terrenos corresponden al ministerio responsable del urbanismo, la vivienda y los bienes del Estado, a la DNDC y sus oficinas regionales, a las comunas, al SIF o GUF, a topógrafos autorizados y, cuando sea necesario, a notarios. Una solicitud formal puede requerir una petición timbrada, documento de identidad, plano, proyecto preliminar y dos fotografías. El SIF o GUF gestiona procedimientos como solicitudes de título, transferencias, inscripciones, oposiciones, hipotecas, cesiones e información catastral. Antes de pagar, el comprador debería pedir a la DNDC o al servicio regional competente que compruebe la parcela y el historial de propiedad. Un titre foncier es la inscripción de un terreno en el libro de la propiedad. El procedimiento documentado incluye un timbre de 500 francos CFA, un anuncio público durante 30 días y un aviso de deslinde al menos 15 días antes de la operación. Las oposiciones deben retirarse, aceptarse o resolverse judicialmente. La información administrativa indica que el procedimiento para obtener el título puede tardar un máximo de seis meses; otra consulta de titularidad se indica en unos 5.000 francos CFA y hasta dos días. Otros costos dependen del acta, la parcela, el topógrafo, la publicación y los impuestos. La investigación también registra un importe de 12.000 francos CFA para los timbres indicados, una inscripción del 15 % y una transferencia del 0,9 %; los tipos de mutación de vivienda establecidos por la ley de vivienda citada son del 2 % hasta 8.000.000 de francos CFA, del 5 % por encima de 8.000.000 y hasta 15.000.000, del 10 % por encima de 15.000.000 y hasta 30.000.000, y del 15 % por encima de 30.000.000. Confirma con la DNDC y la DGI qué régimen corresponde al acta concreta. Los terrenos estatales pueden concederse mediante un bail emphytéotique o un bail avec promesse de vente. El bail emphytéotique establece un derecho real por 50 años, renovable una vez mediante acuerdo expreso, inscrito en el libro de la propiedad, con una cuota anual y obligaciones de desarrollo, y puede hipotecarse. El bail avec promesse de vente tiene una duración máxima de 10 años y no puede renovarse; la venta prometida depende del desarrollo del terreno, y su incumplimiento puede dar lugar a rescisión y recuperación de la parcela. Salvo que las normas aplicables dispongan otra cosa, las mejoras se devuelven al arrendador al terminar un arrendamiento enfitéutico, sin indemnización. La reforma de la tenencia de la tierra de 2020 limita la cesión directa a parcelas residenciales, suele restringir a cada persona a una parcela —salvo dos parcelas colindantes en una misma operación— y establece vías para convertir en títulos ciertos certificados de posesión o derechos consuetudinarios. Los contratos de alquiler residencial pueden ser escritos o, cuando la norma aplicable lo permite, verbales. Un contrato escrito, los recibos de alquiler y una descripción del estado de la vivienda ofrecen pruebas más sólidas. El arrendador debe proporcionar una vivienda habitable, corregir defectos ocultos, proteger el disfrute pacífico y realizar las reparaciones principales. El arrendatario paga el alquiler en las fechas acordadas, utiliza la vivienda según lo pactado y conserva la prueba de pago. Las declaraciones de alquiler registran el tipo, la duración, el importe y el contrato; el portal oficial indica que deben presentarse en un plazo de 30 días naturales desde la firma. El arrendador no puede efectuar de forma segura un desalojo por cuenta propia sin intervención judicial y de un huissier o la notificación formal del proceso. Entre los motivos documentados figuran el vencimiento de un contrato de duración determinada, el impago del alquiler, la recuperación de la vivienda para uso personal o familiar y las obras importantes. Para un contrato de duración indefinida, el plazo de aviso indicado para el arrendador es de seis meses; si recupera la vivienda para uso propio, se considera pertinente que la ocupe dentro de dos días para determinar posibles daños y perjuicios. La presentación ante el tribunal civil figura con un costo de 8.000 francos CFA y un plazo de entre el mismo día y un mes, aparte de los gastos de huissier y abogado. La OMH es una institución pública que participa en la financiación y ejecución de programas de vivienda social, asignaciones y transferencias, cobro de cuotas y administración de viviendas y terrenos. Los requisitos, cupos, precios y fechas de solicitud dependen del programa o convocatoria concretos. Algunos programas ofrecen alquiler con opción de compra, cuotas mensuales o subvenciones públicas, pero la oferta no basta para cubrir la necesidad total. El acceso a hipotecas está limitado por los ingresos irregulares, la escasez de títulos y la financiación limitada a largo plazo. Un producto de BCS es solo un ejemplo: las condiciones citadas incluyen un salario mínimo de 300.000 francos CFA, una edad de 21 a 55 años, financiación de hasta 50.000.000 de francos CFA, un tipo mínimo del 8 %, una hipoteca de primer rango sobre un título, seguro y pagos de construcción por etapas del 30 %, 30 % y 40 %. Los productos de BDM para malienses residentes en el extranjero cubren la compra, construcción o mejora durante un periodo de tres a quince años, según el banco y el perfil del solicitante. El acceso a servicios básicos varía mucho. DHS 2018 registró acceso a agua mejorada para el 69 % de la población —95 % en zonas urbanas y 62 % en zonas rurales—; a saneamiento mejorado para el 55 %; y a electricidad para el 49 % —85 % en zonas urbanas y 38 % en zonas rurales—. Son datos fechados y no deben tomarse como condiciones actuales de una vivienda concreta. En Bamako y las zonas periurbanas, los conflictos de títulos y la presión sobre el suelo son especialmente importantes. En las regiones septentrionales y centrales, la vivienda nómada, la inseguridad y los desplazamientos pueden cambiar las opciones disponibles. En su respuesta a la crisis de 2025-2026, la OIM registró 402.167 personas desplazadas internas en diciembre de 2024. Las respuestas habitacionales pueden incluir alojamiento con familias de acogida, asentamientos para personas desplazadas, asistencia para alquiler o en efectivo, kits de refugio, reparaciones, reconstrucción y refugios más duraderos y resistentes al clima, según las condiciones de acceso y seguridad.
Vivienda en Malí
La vivienda en Malí incluye casas de alquiler, alojamiento familiar o comunitario, propiedad consuetudinaria, viviendas autoconstruidas, parcelas urbanizadas, vivienda social y modalidades formales de tenencia de la tierra. El acceso es principalmente informal y el sistema de vivienda sigue fragmentado: en ENSAN 2024, el 58,1 % de los hogares era propietario de su vivienda sin título, el 20,9 % tenía título y el 12,0 % alquilaba. Una modalidad segura depende del tipo de vivienda, los documentos del terreno, el acuerdo escrito, el acceso a servicios y la situación de seguridad local.
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