En Namibia no existe una única institución legal responsable de todos los aspectos del entorno. El Ministerio de Medio Ambiente, Silvicultura y Turismo y el Comisionado Ambiental se ocupan de las evaluaciones ambientales y controles relacionados. El Ministerio de Agricultura, Agua y Reforma Agraria, su Dirección de Coordinación del Suministro de Agua y Saneamiento, NamWater, las autoridades locales, los consejos regionales, las autoridades tradicionales y las estructuras comunitarias gestionan distintos aspectos del agua, el saneamiento, el uso del suelo y los servicios locales. La Agencia de Estadística de Namibia proporciona datos nacionales que permiten comparar las condiciones. En 2023, Namibia tenía 3.022.401 habitantes; aproximadamente la mitad vivía en zonas urbanas y la otra mitad en zonas rurales. La densidad de población era de unos 3,7 habitantes por kilómetro cuadrado, pero la urbanización aumentó la población urbana un 65,5 % entre 2011 y 2023. Las condiciones de servicio siguen dependiendo mucho del lugar. Cerca del 28,7 % de los hogares vivía en viviendas improvisadas o chozas, y se habían registrado 419 de 563 asentamientos informales evaluados en el país. De ellos, 221 estaban en municipios, 145 en ciudades y 53 en aldeas; Khomas concentraba 150 asentamientos. Los servicios básicos difieren considerablemente. En 2023, el 91,4 % de los hogares tenía acceso a una fuente de agua potable definida por el censo como segura, frente al 98,0 % en zonas urbanas y el 83,5 % en zonas rurales. Khomas alcanzó el 98,7 %, mientras que Kunene llegó al 74,1 %. El 40 % de los hogares carecía de instalaciones sanitarias. Se notificaron inodoros con descarga en el 69,9 % de los hogares urbanos y el 18,5 % de los rurales. La recogida de residuos llegaba al 69,9 % de los hogares urbanos, pero solo al 5,9 % de los rurales. El 47,1 % de los hogares disponía de electricidad para iluminación, mientras que el 50,4 % utilizaba leña o carbón vegetal para cocinar. El clima seco de Namibia hace que la conservación del agua y el control de la contaminación sean fundamentales en la vida cotidiana. El agua puede proceder de una conexión formal, un proveedor local, un sistema rural, un pozo protegido, un sondeo cubierto, un depósito o suministros embotellados. NamWater suministra agua a granel a industrias, municipios y programas rurales; las tarifas locales, las normas de los proveedores, los requisitos de conexión y los sistemas de prepago varían según la localidad. Los boletines semanales de presas informan sobre el estado de los embalses. La clasificación censal de una fuente como segura no garantiza que la fiabilidad, la presión, el control de calidad o el costo sean iguales en todos los asentamientos. El alcantarillado urbano es más común que en las zonas rurales y periurbanas, donde suele usarse saneamiento seco. La Política Sectorial de Abastecimiento de Agua y Saneamiento y la Estrategia Nacional de Saneamiento e Higiene 2022–2027 orientan el sector; sin embargo, las normas de conexión, la frecuencia de recogida, las tarifas y los plazos de aplicación dependen del proveedor y la localidad. Por ello, cada hogar debe confirmar qué autoridad o sistema local corresponde y cuáles son las condiciones exactas del servicio para su dirección. Las condiciones secas, las superficies sin pavimentar, la minería, la construcción y la quema al aire libre pueden generar polvo y partículas finas. Según las pruebas disponibles, Namibia no cuenta con un panel público nacional confirmado de calidad del aire en tiempo real; la vigilancia oficial rastreable abarcó de 2014 a 2017, por lo que no debe suponerse que haya comparaciones nacionales actuales sobre la calidad del aire. Es posible que los proyectos deban vigilar y reducir el polvo o las emisiones mediante un plan de gestión ambiental. Las sospechas de incumplimiento pueden comunicarse a través del portal de certificados de autorización ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, Silvicultura y Turismo. La regulación del ruido está fragmentada. La Ley de Gestión Ambiental de 2007 y el Reglamento de Evaluación de Impacto Ambiental de 2012 permiten evaluaciones por proyecto; también pueden aplicarse normas municipales, como el Reglamento de Control del Ruido de Windhoek. Los planes de gestión ambiental de proyectos pueden fijar controles específicos de ruido y vibraciones. No se confirmó un límite residencial nacional uniforme de ruido, por lo que las quejas deben dirigirse al municipio pertinente o a la autoridad responsable de la fuente concreta. Los espacios verdes y abiertos incluyen parques urbanos, ríos, oshanas, humedales, la costa, áreas protegidas y conservaciones comunales. El Ministerio de Medio Ambiente, Silvicultura y Turismo enumera 20 áreas protegidas estatales, que cubren alrededor del 17 % de Namibia, e informa de 86 conservaciones comunales que abarcan el 19,6 % del país. El acceso puede requerir un permiso o estar sujeto a normas locales; no constituye automáticamente un derecho general de acceso público. No se confirmó un conjunto nacional consolidado de datos sobre la cobertura de parques públicos urbanos. Los asuntos de biodiversidad y ecosistemas pertenecen a otra materia, salvo que afecten directamente al agua, al uso de espacios abiertos o a la seguridad. Los problemas de seguridad incluyen delitos, riesgos ambientales y conflictos entre personas y fauna silvestre. La Policía de Namibia apoya la vigilancia comunitaria, y los grupos de vigilancia vecinal ofrecen una estructura informal de residentes. Las actividades sospechosas deben comunicarse a la policía; no hay que enfrentarse personalmente a nadie. Entre los contactos nacionales están el 10111, Crime Stop en el 061 10111 y la línea de violencia de género en el 106; se puede contactar con la Policía de la Ciudad de Windhoek en el 061 302 302. Los conflictos entre personas y fauna silvestre son especialmente pertinentes en las conservaciones comunales y los paisajes de áreas protegidas. El Ministerio de Medio Ambiente, Silvicultura y Turismo, las unidades regionales de respuesta, las conservaciones y las comunidades aplican mecanismos de denuncia y mitigación; los riesgos recurrentes se concentran en las regiones Centro-Norte, Noroccidental y nordoriental, incluida Kunene. Las personas pueden influir en proyectos y cambios de uso del suelo mediante varios procesos formales. Las actividades incluidas en una lista requieren un certificado de autorización ambiental. El promotor del proyecto contrata a un profesional de evaluación ambiental y paga los costos de evaluación y mitigación del proyecto. Se pueden presentar comentarios públicos en el portal de certificados de autorización ambiental y mediante avisos, periódicos y contactos con propietarios u ocupantes colindantes, autoridades locales y regionales y autoridades tradicionales. Las objeciones escritas y las actas de reuniones forman parte del expediente, pero los plazos de los proyectos varían. La tasa de solicitud es de N$300; una modificación cuesta N$300, una transferencia N$1.000 y una apelación N$1.000. Los costos profesionales de evaluación y mitigación son adicionales. La Ley de Planificación Urbana y Regional n.º 5 de 2018 rige solicitudes como la rezonificación, el establecimiento de municipios, la subdivisión y la consolidación. Las solicitudes se presentan ante la autoridad de planificación autorizada o la autoridad local, tras lo cual hay un aviso público y la oportunidad de presentar objeciones por escrito. En las solicitudes tramitadas por autoridades de planificación autorizadas, es obligatoria una audiencia si se reciben objeciones; para las autoridades locales no autorizadas, la audiencia puede ser discrecional. Las apelaciones pueden remitirse al ministro; las tarifas y los plazos de tramitación dependen de la autoridad. Las conservaciones comunales proporcionan una estructura formal de gobernanza comunitaria para la gestión local responsable. Tienen comités elegidos, asambleas generales anuales, informes financieros y planes de gestión de la fauna silvestre. Los bosques comunitarios y otras estructuras de conservación pueden ofrecer alternativas funcionales a la gestión estatal o municipal, pero el acceso depende de la pertenencia y las normas locales, no de un derecho público universal. La sequía, las inundaciones, el calor, los cambios en las precipitaciones y la degradación de la tierra afectan de forma distinta a las regiones. Entre las prioridades de adaptación están la seguridad hídrica, los avisos tempranos de sequía e inundaciones, las infraestructuras resilientes, el saneamiento, la protección costera y la protección del agua dulce. Las zonas urbanas, septentrionales, meridionales y costeras no afrontan las mismas exposiciones ni necesitan las mismas respuestas prácticas; por ello, la información local sobre servicios y riesgos es más importante que un único plan nacional para los hogares.
El entorno en Namibia
El entorno en Namibia comprende la calidad y la seguridad del espacio residencial y cotidiano: acceso al agua, saneamiento, electricidad, recogida de residuos, aire, ruido, espacios verdes y abiertos, y protección frente a riesgos. Las condiciones varían mucho entre zonas urbanas, rurales, costeras, septentrionales, meridionales y asentamientos informales, mientras que la rápida urbanización y las presiones climáticas cambian las necesidades de servicios. Las autoridades locales, los consejos regionales, las autoridades tradicionales, las instituciones nacionales y las estructuras comunitarias comparten responsabilidades; por eso, el contacto responsable depende del problema y del lugar. Las carencias de agua y saneamiento, el polvo y el calor, la seguridad, las decisiones de planificación y los conflictos entre personas y fauna silvestre suelen tener los efectos más directos.
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