El cristianismo tiene una larga historia en Nueva Zelanda e incluye muchas denominaciones e iglesias. Hay iglesias en ciudades, suburbios, zonas rurales y lugares vinculados con determinadas comunidades étnicas o culturales. Nueva Zelanda también alberga comunidades hindúes, musulmanas, budistas, sijes, judías, baháʼís y de otras religiones. Las iglesias del Pacífico, los templos asiáticos, los centros islámicos, los gurdwaras, las sinagogas y los grupos religiosos más pequeños contribuyen a la vida pública y familiar. Muchas concepciones maoríes de la espiritualidad se relacionan con el whakapapa, la tierra, los atua, los antepasados y el equilibrio entre las personas y el mundo natural. El tikanga maorí es un conjunto amplio de valores y prácticas tradicionales, no simplemente otro nombre para una sola religión. Karakia son plegarias o bendiciones que se usan en algunos contextos maoríes y de Nueva Zelanda. Su uso depende de las personas, el lugar y el propósito; por eso, es respetuoso preguntar qué corresponde en vez de suponer que se utilizan en toda reunión. Algunas personas combinan la fe religiosa con tradiciones culturales, mientras que otras son espirituales sin pertenecer a una religión organizada. Muchos neozelandeses se consideran no religiosos, seculares, agnósticos o ateos. Las comunidades religiosas pueden organizar servicios de culto, ceremonias para distintas etapas de la vida, actividades juveniles, comidas, obras benéficas, orientación, aprendizaje de idiomas y apoyo para quienes acaban de llegar. La participación puede ser regular, ocasional, familiar o privada. La libertad religiosa permite tener creencias y practicarlas dentro de la ley, mientras que las instituciones públicas pueden atender a personas de muchas religiones o de ninguna. Las escuelas, los lugares de trabajo, los hospitales y los grupos comunitarios suelen tener que dar cabida a distintas necesidades alimentarias, de vestimenta, oración y festividades. La religión puede reforzar la identidad y el sentido de pertenencia, pero también puede estar relacionada con desacuerdos, exclusión o trato desigual. El respeto exige proteger la capacidad de cada persona para elegir y evitar presionarla para que se una, revele sus creencias o realice un acto religioso. Una pregunta útil para empezar es si la persona desea apoyo basado en la fe, apoyo cultural, apoyo social general o ninguno de ellos. La respuesta puede cambiar con el tiempo y debe aceptarse sin juzgar.
La religión en Nueva Zelanda
La religión en Nueva Zelanda es diversa: muchas personas son cristianas, practican otra fe, se vinculan con tradiciones espirituales maoríes o no tienen religión. El país no tiene una religión oficial, así que las personas pueden rendir culto, practicar, cambiar de creencias o elegir no creer. Las comunidades religiosas suelen ofrecer amistad, ceremonias, cuidados, educación y ayuda práctica.
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