Papúa Nueva Guinea comprende bosques tropicales de tierras bajas, las Tierras Altas y entornos alpinos, sabanas y praderas, humedales, ríos, paisajes kársticos, manglares, praderas marinas, arrecifes de coral y hábitats marinos profundos en Nueva Guinea, el archipiélago de Bismarck, Bougainville y las islas cercanas. Sus tierras y mares albergan aves del paraíso, canguros arborícolas, cuscos, casuarios y muchas especies de arrecife y agua dulce. El inventario nacional sigue incompleto porque las zonas remotas y poco estudiadas no se han investigado por igual. Se han identificado más de 130 Áreas Clave para la Biodiversidad, y los ecosistemas marinos del país forman parte del Triángulo de Coral. Papúa Nueva Guinea tiene un sistema formal de conservación cuya aplicación es desigual. La Ley de Áreas Protegidas de 2024 establece una Red de Áreas Protegidas con categorías nacionales, regionales, privadas, comunitarias y marinas. Entre los ejemplos figuran parques nacionales, sitios de patrimonio nacional, áreas especiales de gestión, santuarios marítimos nacionales, áreas de conservación comunitaria, áreas marinas gestionadas localmente y áreas de gestión de vida silvestre. El Consejo Nacional de Conservación y la Autoridad de Conservación y Protección Ambiental, conocida como CEPA, apoyan el marco nacional. Los gobiernos provinciales y locales, los grupos de propietarios consuetudinarios de tierras y los comités de gestión también influyen en el funcionamiento de cada sitio. Por lo general, un área protegida requiere un plan de gestión, zonas permanentes o temporales definidas, seguimiento y normas locales. El marco contempla revisión pública cada cinco años, distribución de beneficios de conservación y apoyo a medios de vida sostenibles. Una evaluación PNG-METT de 2017 revisó más de 57 áreas protegidas y encontró eficacia fragmentada, financiación y capacidad limitadas, dificultades de acceso y frecuentes ausencias de personal público en zonas que a menudo eran propiedad de comunidades consuetudinarias o estaban gestionadas por ellas. Por tanto, las condiciones varían mucho entre sitios. La propiedad consuetudinaria es fundamental para la conservación terrestre y marina. Los propietarios consuetudinarios de tierras pueden controlar el acceso, apoyar la custodia, aprobar o rechazar actividades que afecten sus derechos y participar en acuerdos de distribución de beneficios. Se requiere consentimiento libre, previo e informado cuando se renuncie a derechos de propiedad. La conservación comunitaria, la custodia consuetudinaria y la conservación marina gestionada localmente pueden coexistir con el registro formal de áreas protegidas, pero deben comprobarse las normas, los grupos responsables y el efecto jurídico en cada lugar. Entre los términos locales figuran propietarios consuetudinarios de tierras, áreas de conservación comunitaria y áreas marinas gestionadas localmente; no describen un único procedimiento nacional idéntico. La naturaleza se utiliza para la recolección consuetudinaria de subsistencia, la agricultura a pequeña escala, la caza, la silvicultura, la minería, el petróleo y el gas, la pesca, la acuicultura y el turismo. Pueden surgir conflictos de conservación cuando la tala o los proyectos extractivos afectan los bosques, el agua o los ecosistemas costeros; cuando la pesca es ilegal o insostenible; cuando se cazan especies amenazadas para bilas; o cuando el desbroce de costas y la contaminación marina dañan los arrecifes. También puede haber desacuerdos sobre el consentimiento, la representación, el reparto de beneficios y la capacidad de supervisar o hacer cumplir las normas. Los principios de uso sostenible no eliminan la obligación de cumplir los planes de áreas protegidas, los permisos ambientales, las normas pesqueras y la protección de especies. La Autoridad de Conservación y Protección Ambiental se ocupa de la regulación ambiental y los permisos ambientales para los proyectos sujetos a regulación. La Autoridad Nacional de Pesca, o NFA, gestiona las normas pesqueras y los recursos marinos. La Autoridad de Promoción Turística de Papúa Nueva Guinea, o PNGTPA, promueve el turismo de naturaleza, que incluye senderismo, observación de aves, buceo, esnórquel, pesca, kayak, surf, espeleología y exploración fluvial o costera, con énfasis en el turismo de nicho y la sostenibilidad ambiental y social. Para acceder a un sitio concreto, aun así, pueden requerirse el consentimiento del propietario o la comunidad, un plan de gestión, normas locales, un proveedor o guía, transporte y condiciones estacionales favorables. El terreno remoto y el clima de las temporadas húmeda y seca pueden cambiar el tiempo y la seguridad del viaje. Papúa Nueva Guinea no tiene una tarifa nacional única de entrada a sitios naturales ni un derecho universal de acceso público o permiso de visita nacional aplicable a todos los lugares. Las tarifas pueden depender del sitio, los propietarios de tierras, el proveedor y el transporte. La tarifa de un permiso de proyecto de CEPA no es lo mismo que una entrada para visitantes. Las condiciones marinas, el aislamiento y el clima estacional también influyen en la viabilidad de una visita. Antes de viajar, hay que consultar el sitio concreto con la autoridad responsable, el grupo propietario de tierras, la comunidad, el proveedor o el guía. La labor de sensibilización ambiental de CEPA, el fortalecimiento de capacidades de la Estrategia y Plan de Acción Nacional para la Biodiversidad (NBSAP) 2025–2030 y los conocimientos ecológicos tradicionales respaldan la educación y las prácticas de conservación. PNG-METT también ha apoyado la formación de profesionales. No se ha verificado una vía formal nacional para la educación sobre la naturaleza. Terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, inundaciones, deslizamientos, ciclones, sequías y condiciones de El Niño o La Niña pueden afectar los ecosistemas y el acceso; la respuesta de emergencia detallada corresponde a la planificación para desastres. El aumento del nivel del mar, el blanqueamiento de corales y la acidificación oceánica añaden presión a los hábitats costeros y marinos. Papúa Nueva Guinea tiene un bien inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: el sitio agrícola temprano de Kuk, que es cultural, no natural. No tiene ningún bien natural inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial. En la Lista Indicativa figuran siete posibles sitios naturales o paisajes culturales, pero estar en esa lista no convierte por sí solo un sitio en un área natural protegida. Por ello, la protección de la naturaleza, el acceso turístico y el estatus patrimonial deben comprobarse por separado.
Naturaleza en Papúa Nueva Guinea
La naturaleza de Papúa Nueva Guinea comprende bosques tropicales, zonas alpinas, humedales, ríos, manglares, praderas marinas, arrecifes de coral y hábitats marinos profundos que se extienden por el territorio continental, las islas y los archipiélagos. El país es un centro mundial de biodiversidad con muchas especies que no se encuentran en ningún otro lugar; los propietarios consuetudinarios de tierras, las autoridades públicas y las comunidades locales desempeñan funciones importantes en la conservación y el uso de los recursos. Las áreas protegidas, la conservación comunitaria, las normas pesqueras y los permisos ambientales ayudan a equilibrar los medios de vida, el desarrollo y la protección de hábitats y especies.
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