La mandioca, también llamada yuca, es un alimento básico principal y está disponible durante gran parte del año, aunque los patrones de cosecha y suministro difieren entre el norte y el sur. El arroz, el trigo y el maíz también son importantes; la producción nacional de cereales cubre solo una pequeña parte del consumo, y cerca del 90 % de los cereales consumidos se importa. Para 2026, las importaciones de cereales se estimaron en unas 410.000 toneladas, incluidas aproximadamente 260.000 toneladas de trigo y 100.000 de arroz. Las condiciones de producción del maíz fueron favorables, especialmente para la alimentación animal, pero el país sigue siendo un país de bajos ingresos y con déficit alimentario, muy dependiente de las importaciones y las redes de transporte. Los alimentos proceden de la agricultura familiar rural y de pequeños productores, la pesca, la acuicultura, la ganadería, los recursos forestales, los mercados urbanos y los vendedores de comida preparada. Las carreteras, los ríos y el transporte aéreo conectan las zonas remotas, pero las inundaciones, la escasez de combustible, los cortes eléctricos y la pobreza pueden restringir el acceso. La mandioca está relativamente disponible durante todo el año, mientras que el maíz sigue ciclos de cosecha estacionales y los precios de los cereales se registran por mercado y producto, en vez de conforme a un único precio nacional. Informes recientes describen precios de los alimentos persistentemente altos debido a problemas de combustible y electricidad, aunque la reducción de los precios nacionales y de importación ha aliviado la presión en algunos períodos. Entre los platos habituales están el saka-saka o pondu, elaborado con hojas de mandioca machacadas, pasta de cacahuete o aceite de palma, y servido a menudo con arroz. El pollo à la Mouambe o Mossaka combina pollo con una salsa de cacahuete o aceite de palma y arroz o plátano machacado. El maboke consiste en pescado de agua dulce cocinado en hojas con especias. Otros ejemplos son el pollo piri-piri a la parrilla, el cordero con salsa de cacahuete, pescado ahumado o moukalou con koko y pasta de cacahuete, y col con ensalada a base de palma. Las recetas varían según el hogar y el departamento. Cuvette, Bouenza, Niari, Kouilou, Sangha, Likouala, Pool y Lekoumou tienen distintas combinaciones de bosques, sabanas, montañas y vías fluviales, por lo que ningún plato representa a todo el país. Las prácticas alimentarias rurales tienen mayor arraigo local, mientras que la alimentación urbana está más influida por cocinas internacionales. La gente se alimenta mediante la producción familiar, los mercados locales, los vendedores informales, los restaurantes y los hoteles o restaurantes formales, sobre todo en las zonas urbanas. Un nganda es un restaurante y lugar de encuentro social asociado a la comida regional. El país no cuenta con un registro nacional de restaurantes plenamente verificado, un estándar uniforme de precios ni una etiqueta de alimentos sostenibles para consumidores de alcance nacional. No se ha verificado un derecho individual general establecido por ley a recibir alimentos gratis. Los programas específicos pueden apoyar a personas refugiadas, retornadas, hogares afectados por inundaciones, niños y mujeres con malnutrición aguda y grupos urbanos afectados por crisis; la asistencia del PMA ha incluido a unas 108.600 personas vulnerables y comidas escolares para unos 126.000 niños en 452 escuelas públicas de siete departamentos. En 2024 se transfirieron al Gobierno 25 comedores piloto. La nutrición sigue siendo motivo de gran preocupación. El PMA informó de un 33 % de inseguridad alimentaria, incluido un 29,3 % de inseguridad moderada y un 4 % de grave. Se notificó malnutrición aguda global en el 5,2 % de los menores de cinco años y malnutrición crónica en el 19,6 %. La Encuesta Nacional SMART de Nutrición de 2022 constató que el 58 % de los hogares consumía a diario alimentos ricos en hierro, el 73 % alimentos ricos en proteínas y el 79 % alimentos ricos en vitamina A. Estas cifras describen las condiciones nutricionales de la población y no sustituyen el asesoramiento ni el tratamiento médico. Las responsabilidades de seguridad alimentaria se reparten entre el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca; sus departamentos de agricultura, ganadería, pesca y acuicultura; los servicios de control de calidad agrícola; los servicios veterinarios de salud pública y el Ministerio de Salud y Población. Los servicios de pesca y acuicultura realizan inspecciones sanitarias de los productos pertinentes, mientras que los servicios agrícolas y veterinarios se ocupan de la calidad de los productos, la higiene de los alimentos de origen animal y el control del fraude. La aplicación de las normas y el acceso son desiguales, y no se ha establecido una autoridad nacional única de seguridad alimentaria ni una vía de certificación de restaurantes verificada universalmente. Las recomendaciones de salud pública aconsejan lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, usar agua potable, tratada o hervida, lavar los productos, cocinar los alimentos de origen animal a un mínimo de 70 °C, evitar alimentos crudos no seguros, cubrir los alimentos cocinados y mantener limpias las superficies de cocina. La sostenibilidad alimentaria está vinculada principalmente a la diversificación de la producción local, la rotación de cultivos, la agroforestería, la conservación, los medios de vida resilientes al clima, la gestión poscosecha y la reducción de pérdidas de alimentos. La pesca y la acuicultura también requieren control de calidad y gestión de recursos. Estas prácticas pueden mejorar la resiliencia y el suministro local, pero su disponibilidad y efectos dependen de la región, la infraestructura, la estación y el programa o institución responsable.
Alimentación en la República del Congo
La alimentación en la República del Congo combina mandioca, arroz, pescado, carne, verduras, pasta de cacahuete y aceite de palma. El abastecimiento depende de la agricultura familiar, la pesca, la ganadería, los mercados, los vendedores informales y los restaurantes, mientras que alrededor del 90 % del consumo de cereales se importa. Los precios y el acceso varían según el mercado, la estación, el transporte, el suministro de combustible y las inundaciones; por ello, no hay una cesta alimentaria nacional única ni un derecho universal a recibir alimentos gratis.
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