El transporte urbano en Sudán está fragmentado. Autobuses, minibuses privados, minivanes Amjad, taxis y rickshaws o tuk-tuks sirven a distintas zonas, empresas y niveles de precio. Los vehículos pueden detenerse donde lo piden los pasajeros, en vez de hacerlo en una parada fija, y los horarios, tarifas y disponibilidad pueden cambiar durante el día. Los viajes de pasajeros de larga distancia suelen hacerse en autobuses privados de viaje, conocidos localmente como الباصات السفرية. En 2026, la Cámara Nacional de Autobuses de Viaje estaba desarrollando servicios digitales y de reserva en línea, pero la investigación disponible no estableció un sistema fiable de reservas, horarios o tarifas a escala nacional. El transporte por carretera sigue siendo la principal conexión para pasajeros, suministros y desplazamientos humanitarios. En 2021, el Banco Mundial registró 12.316 kilómetros de carreteras nacionales, sin contar las carreteras estatales y urbanas. Muchas vías tienen pavimento deficiente, baches, tramos sin asfaltar, mantenimiento limitado y poca iluminación nocturna. Automóviles, autobuses, peatones, carros tirados por burros y rickshaws suelen compartir la calzada. La legislación sudanesa prohíbe usar el teléfono móvil al conducir, aunque se informó de que muchos conductores carecían de licencia o seguro. El Ministerio del Interior y su Administración General de Tráfico se ocupan de las licencias de conductores y vehículos, las multas y las transferencias de propiedad. La Autoridad Nacional de Carreteras se ocupa de las carreteras nacionales, mientras que las autoridades estatales gestionan las vías secundarias, locales y urbanas. Las condiciones de seguridad y acceso pueden ser más importantes que las normas habituales de tráfico. Los puestos de control, los bloqueos de carreteras, los riesgos armados, los trámites aduaneros y los permisos de viaje pueden interrumpir los desplazamientos o impedir el paso. Las inundaciones de la temporada de lluvias, los puentes dañados y los cambios en las condiciones de las carreteras también pueden reducir el acceso. El combustible se importa en gran medida, y en 2026 el diésel y los costes del transporte eran muy volátiles y elevados. Entre los puntos de entrada por carretera autorizados oficialmente para la ayuda humanitaria figuraban Adre, Tine o Tina, Renk o Rabak, Argeen, Kurmuk, Yabus y Galabat o Metema. Estos puntos permiten desplazamientos humanitarios autorizados y no garantizan en general que el viaje civil sea seguro o esté permitido. Los servicios ferroviarios los presta la empresa estatal Sudan Railways Corporation, abreviada SRC. SRC declara que cuenta con unos 6.000 kilómetros de vía única, mientras que el Banco Mundial registró una red de 4.578 kilómetros en 2021, de los cuales funcionaban 2.108 kilómetros, o el 46 %. Entre los principales corredores han figurado Port Sudan–Atbara–Jartum, Abu Hamed–Wadi Halfa, Jartum–Kosti–El Obeid y Babanousa–Nyala. La información de SRC enumera servicios relacionados con Jartum, Port Sudan, Wadi Halfa, Karima y la ciudad de Jartum, pero los daños de guerra y las cambiantes condiciones de seguridad impiden dar por sentado el estado de una línea concreta. La investigación no encontró reservas en línea, así que hay que confirmar las tarifas y las salidas en la estación correspondiente, especialmente en la estación principal. El transporte aéreo es especialmente importante para el acceso internacional y los desplazamientos humanitarios. En la fecha de investigación de junio de 2026, se informó de que el Aeropuerto Internacional de Port Sudan era el único aeropuerto internacional abierto para vuelos humanitarios y comerciales. El acceso aéreo limitado también incluía Port Sudan, Jartum, Kassala y Dongola; los vuelos del Servicio Aéreo Humanitario de las Naciones Unidas conectaban Port Sudan con Jartum, Kassala y Dongola. Otros vuelos dependen de las condiciones de seguridad y las autorizaciones, y los aeropuertos de Jartum y Port Sudan pueden afrontar cierres temporales o riesgos de ataques. Los servicios humanitarios, como el Servicio Aéreo Humanitario de las Naciones Unidas, no son una red general de transporte público. Port Sudan es el principal punto de acceso marítimo de Sudán. La Corporación de Puertos Marítimos gestiona puertos, fondeaderos y faros, incluidas instalaciones para contenedores, petróleo, carga general, ganado, cereales y tráfico de carga rodada. El Departamento de Navegación Fluvial, dependiente del Ministerio de Transporte, supervisa el transporte por vías navegables interiores. Sudán podría contar con unos 4.000 kilómetros de vías navegables, pero la investigación disponible no estableció un horario fiable de transporte de pasajeros civiles a escala nacional. El puerto de Halfa conecta Sudán con Egipto, mientras que el puerto de Kosti facilita conexiones hacia Sudán del Sur, en particular para desplazamientos humanitarios. Caminar es una forma habitual de desplazarse localmente, pero suele hacerse por la misma calzada que utilizan vehículos y carros de tracción animal. El mal estado de las vías, la falta de iluminación, los puestos de control y los riesgos relacionados con el conflicto afectan tanto a peatones como a conductores. No se documentó de forma fiable una red peatonal nacional. La investigación disponible no identificó infraestructura nacional establecida para bicicletas, un sistema de bicicletas compartidas ni una autoridad ciclista específica; el ciclismo parece ser principalmente un medio informal de transporte por carretera, no un sistema nacional de movilidad apoyado oficialmente. El transporte también tiene efectos ambientales por el combustible importado, las largas distancias y las flotas de vehículos antiguas o inseguras, pero la investigación disponible no estableció una estadística nacional fiable de emisiones del tráfico ni un cambio nacional hacia vehículos eléctricos o bicicletas.
Transporte en Sudán
El transporte en Sudán combina automóviles particulares, autobuses, minibuses privados, minivanes Amjad, taxis y rickshaws, con servicios que varían mucho según la localidad y las condiciones de seguridad. Las carreteras transportan la mayor parte de los pasajeros y suministros, pero el mal estado de la calzada, la falta de iluminación, los puestos de control, el coste del combustible y los cierres relacionados con el conflicto pueden hacer que los viajes sean lentos y peligrosos. El ferrocarril, el transporte aéreo, marítimo y fluvial conectan algunas zonas, mientras que los peatones suelen compartir la vía con vehículos y carros tirados por burros. Los precios y horarios de salida no están sujetos a un horario o sistema tarifario nacional estable, por lo que hay que confirmar la información vigente localmente.
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