Corea del Norte considera oficialmente el empleo estable una responsabilidad del Estado. El artículo 70 de la Constitución y la Ley Laboral Socialista describen el derecho al trabajo, la libertad para elegir una ocupación y la asignación a un lugar de trabajo estatal. En la práctica, el Estado suele asignar el lugar de trabajo y la residencia después de la escuela o el servicio militar. Por lo general, los hombres y las mujeres solteras deben acudir al lugar de trabajo asignado; las mujeres casadas suelen estar exentas de asistir con regularidad, pero aún pueden ser movilizadas para trabajar. El Ministerio de Trabajo, los órganos locales de administración laboral y los lugares de trabajo estatales gestionan las asignaciones, mientras que el Partido del Trabajo de Corea y la Unión de Mujeres pueden organizar movilizaciones. El Ministerio de Seguridad Popular hace cumplir las reglas de asistencia. No existe una vía documentada para registrarse como desempleado, solicitar ingresos por desempleo, recibir una prestación por un período definido o reincorporarse al trabajo mediante un servicio público de búsqueda de empleo. Un informe oficial de 2000 afirmó que no existían el desempleo ni el subempleo, pero esa declaración no ofrece una medición independiente y actual. Informes recientes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos describen lugares de trabajo inactivos o con baja capacidad operativa, donde los trabajadores reciben poca o ninguna remuneración efectiva. Los aumentos salariales comunicados, de hasta 50 veces desde finales de 2023, no significan que los trabajadores reciban en general la totalidad del importe nominal. Por ello, los hogares suelen buscar ingresos mediante los jangmadang, el sistema de mercados informales, el comercio informal, el cultivo propio o familiar u otras actividades para ganar dinero. Desde 2020, las autoridades han endurecido los controles sobre las autorizaciones de mercado, los horarios de apertura y los volúmenes de comercio. El acceso sigue siendo informal y legalmente incierto. Los informes también describen pagos que a veces pueden ayudar a un trabajador a evitar la asistencia: alrededor de 5 a 10 yuanes al día y unos 600 CNY por seis meses de ausencia del trabajo agrícola. Son prácticas comunicadas, no un derecho legal ni una tarifa estandarizada. El Estado puede tratar la falta de asistencia como ociosidad o una infracción disciplinaria, no como desempleo. Rodongdanryondae significa centro de formación laboral; las ausencias pueden llevar a educación laboral por un máximo de tres meses, mientras que los casos graves pueden dar lugar a períodos de al menos tres meses o más. Entre las consecuencias comunicadas figuran el trabajo forzoso, el trabajo no remunerado, la inseguridad alimentaria y el escaso acceso a recursos efectivos. El songbun, la clasificación estatal del origen familiar y político, y el control de la residencia y del lugar de trabajo pueden reducir la libertad real para elegir trabajo. No existe una tasa nacional de desempleo actual y fiable: las cifras del 6,7 % que aparecen en UNdata son estimaciones de 2005, 2010 y 2014, no mediciones actuales y comparables de Corea del Norte.
Desempleo en Corea del Norte
No se ha documentado en Corea del Norte un registro formal de desempleo, seguro de desempleo ni prestación por desempleo. El modelo legal promete un puesto asignado por el Estado y una remuneración basada en la cantidad y calidad del trabajo, mientras que informes independientes describen lugares de trabajo inactivos, salarios escasos o inexistentes y poca libertad para elegir trabajo. Quienes no disponen de ingresos útiles suelen depender de los mercados jangmadang, el comercio informal, la agricultura propia u otras actividades para ganar dinero, que siguen siendo legalmente inciertas y están cada vez más restringidas.
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